Una severa crisis hídrica pone en jaque el suministro esencial en la capital chubutense.
La Cooperativa de Servicios Públicos de Rawson confirmó oficialmente que desde los primeros días de noviembre se aplicarán cortes programados de agua en la ciudad y en Playa Unión. La dramática situación obedece a que el alarmante crecimiento urbano, comercial y turístico disparó el consumo muy por encima de la capacidad máxima de producción del sistema potabilizador, adelantando un problema que antes era exclusivo de la temporada veraniega.
Un sistema colapsado por el crecimiento y la falta de presión
El jefe del Servicio Sanitario de la Cooperativa, Axel Robert, advirtió que la demanda desbordada causa serias dificultades para sostener el servicio en forma normal, incluso durante la primavera y el otoño. Ante este panorama, se solicita el compromiso de los vecinos para hacer un uso responsable y evitar maniobras de derroche que perjudican principalmente a las familias de los barrios más alejados, donde la baja presión impide el llenado de los tanques domiciliarios. De hecho, recomendaron a ciertos sectores readecuar sus conexiones e incorporar bombas para afrontar el esquema restrictivo.

La contingencia operativamente se agravó en los últimos días por un pico extremo de turbiedad en el río Chubut, que alcanzó las 1.000 unidades NTU (frente a los valores habituales de 15 a 30). Este fenómeno obligó a lavar los filtros de las plantas con mayor frecuencia, reduciendo de forma temporal el volumen procesado. Además, la planta modular opera con un filtro menos debido a trabajos de mantenimiento y renovación de material, lo que provocó bajas de presión e interrupciones de más de tres horas en varias zonas.
El factor de las lluvias y la esperada obra de ampliación
Aunque la turbiedad del río bajó a 100 NTU y el servicio comenzó a estabilizarse, desde el organismo monitorean la evolución meteorológica frente al impacto del fenómeno de El Niño. Robert aclaró que si las precipitaciones caen sobre el embalse del dique Florentino Ameghino el agua logra decantar, pero si azotan los cañadones que desembocan aguas abajo de la represa, la turbiedad puede dispararse nuevamente. De todos modos, descartó un escenario crítico similar al vivido en el año 2017.
La solución definitiva depende de la construcción de la nueva planta potabilizadora, una obra clave que se encuentra en marcha aunque aún requiere gestionar trámites para el acueducto. Hasta que los nuevos trabajos queden concluidos, la administración hídrica continuará severamente condicionada durante los picos de mayor consumo.
