El Gobierno nacional respondió finalmente al reclamo unánime de los gobernadores y de la sociedad patagónica. Mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 73/2026, declaró este viernes la Emergencia Ígnea por un año en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa, las más afectadas por los incendios forestales.
La decisión, tomada en Acuerdo General de Ministros, declara además zona de desastre a los territorios comprometidos y encomienda a la Agencia Federal de Emergencias la coordinación integral de las acciones. Según Noticias Argentinas (NA).
El decreto, publicado en el Boletín Oficial, fundamenta la medida de excepción en que «la sequía, los vientos intensos y la magnitud de los incendios» –como los del Parque Nacional Los Alerces y áreas aledañas– «superaron la capacidad de respuesta local y ponen en riesgo bienes, el ambiente y la vida de las personas». Ante esta situación, el Ejecutivo consideró que el trámite legislativo ordinario demoraría la adopción de medidas urgentes, por lo que optó por la vía del DNU, comprometiéndose a dar cuenta de la decisión a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.
Un alcance integral: combate, asistencia y restauración
La declaración de emergencia no se limita al combate activo del fuego. El DNU establece un enfoque integral que abarca tres fases críticas:
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Presupresión y combate: La coordinación y el fortalecimiento de los recursos para atacar los focos activos y prevenir nuevos incendios.
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Asistencia inmediata: El apoyo a la población afectada, incluyendo posibles evacuados y comunidades aisladas.
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Restauración y recomposición: La planificación de acciones para la rehabilitación de las zonas arrasadas y el apoyo a la reconstrucción social y productiva de las regiones impactadas.
La Agencia Federal de Emergencias, dependiente del Ministerio de Seguridad, será el organismo encargado de articular todas estas acciones con las provincias y municipios, garantizando una respuesta unificada y la optimización de los recursos nacionales y provinciales.
Una respuesta tardía a una catástrofe de meses
La declaración llega después de semanas de intensa presión política y social, y cuando los incendios ya han consumido, según los propios gobernadores, casi 230.000 hectáreas en la región. La demora en la respuesta del Gobierno central había generado un fuerte malestar en las provincias, cuyos mandatarios –con el respaldo incluso de colegas de otras regiones como Martín Llaryora (Córdoba)– venían exigiendo esta medida de manera pública y unánime.
Si bien el DNU era una de las opciones que el ministro del Interior, Diego Santilli, había anticipado el jueves, su publicación representa un punto de inflexión en la gestión de la crisis. Ahora, el desafío será que la declaración de emergencia se traduzca en recursos concretos, logística reforzada y asistencia inmediata en el terreno, donde brigadistas y fuerzas provinciales llevan meses luchando contra el fuego con medios limitados. La eficacia de esta herramienta legal se medirá en los próximos días por su capacidad para cambiar la realidad en los frentes de incendio y aliviar a las comunidades devastadas.




