«Este incendio sigue súper activo»: la cruda realidad en la cordillera
La Patagonia argentina atraviesa una crisis ambiental sin precedentes que desafía incluso a los sistemas de emergencia más preparados. Mientras las columnas de humo continúan dominando el paisaje de Chubut, la mirada de los especialistas se centra en la complejidad técnica de estos siniestros. No se trata simplemente de focos aislados, sino de una nueva generación de incendios forestales que, por su magnitud y comportamiento extremo, han puesto en jaque la capacidad de respuesta de las provincias vecinas y del sistema federal de manejo del fuego.
El comportamiento extremo del fuego y el factor climático
La labor de los brigadistas se desarrolla en un entorno de hostilidad constante. Según Radio MITRE, en diálogo con el equipo de «Alguien tiene que decirlo», Juan Tieri, jefe de la brigada forestal Mallín, advirtió que a pesar de los recursos desplegados, el fuego aún está lejos de ser contenido. Si bien un descenso temporal de la temperatura y ligeras lloviznas trajeron un alivio momentáneo, las probabilidades de propagación siguen siendo elevadas. La sequía acumulada y la densidad del combustible vegetal hacen que, sin una lluvia torrencial y sostenida, el control absoluto sea una meta difícil de alcanzar.
Recursos desbordados por incendios de «nueva generación»
Tieri, quien lidera una cuadrilla de Río Negro que presta auxilio en territorio chubutense, calificó el despliegue de medios aéreos y terrestres como «formidable e imponente». Sin embargo, aclaró que la escala de este siniestro desborda cualquier previsión estándar. Existe una realidad ineludible: los incendios actuales poseen características de magnitudes impactantes que ya se han visto en otras partes del mundo, donde la tecnología y el esfuerzo humano parecen insuficientes frente a la furia de la naturaleza. El trabajo hoy se enfoca en «acompañar» el fuego para evitar que alcance centros poblados, viviendas y campos productivos.
La unión de brigadistas de todo el país en el terreno
En las líneas de fuego se ha conformado un verdadero frente federal. Profesionales y voluntarios de prácticamente todas las provincias de Argentina han llegado a la Comarca Andina para relevar a los equipos locales que llevan semanas sin descanso. Este esfuerzo mancomunado busca mitigar un desastre que ya es considerado histórico. Mientras el Congreso de la Nación evalúa declarar la Emergencia Ígnea para agilizar partidas presupuestarias, en el terreno la consigna sigue siendo resistir y defender cada metro de bosque nativo, a la espera de que el clima finalmente brinde la tregua necesaria.




