Chubut: esperan lluvias clave que podrían frenar los incendios.
La esperanza se renueva en la región cordillerana de Chubut ante un cambio inminente en las condiciones meteorológicas. Tras semanas de combate ininterrumpido contra los focos ígneos que devastan el bosque nativo, los modelos de pronóstico indican la llegada de un frente de inestabilidad que traería las precipitaciones necesarias para aliviar la tarea de los brigadistas.
Esta ventana climática es esperada con ansiedad, ya que podría marcar un punto de inflexión en la contención de los incendios que aún permanecen fuera de control en diversos puntos estratégicos de la provincia.
Pronóstico alentador para el combate del fuego
El Servicio Meteorológico Nacional ha emitido un informe que prevé lluvias de variada intensidad para las próximas horas en la zona de desastre. Según Diario El Norte, estas precipitaciones serían fundamentales para humectar el combustible fino y bajar la temperatura del suelo, factores que han dificultado enormemente el avance de las cuadrillas terrestres.
Si bien una lluvia aislada no logra extinguir por completo un incendio de esta magnitud, la continuidad de la humedad permitiría a los combatientes afianzar las líneas de control y trabajar con mayor seguridad en los puntos calientes más críticos.
El rol de la humedad en la estrategia de extinción
Los especialistas en manejo del fuego explican que la llegada de agua líquida es el único factor capaz de detener la propagación en áreas de difícil acceso donde la maquinaria pesada no puede ingresar.
Con la vegetación extremadamente seca debido a la sequía persistente, cualquier milímetro de agua es recibido como un recurso estratégico. La humedad ambiental no solo ayuda a aplacar las llamas, sino que también reduce la volatilidad del aire, evitando que las chispas generen nuevos focos secundarios a grandes distancias por efecto del viento, un fenómeno que ha sido constante durante esta emergencia.
Monitoreo constante y expectativas de los brigadistas
A pesar del optimismo que genera el pronóstico, los equipos de emergencia mantienen la cautela y el despliegue operativo al máximo. Se espera que, de concretarse las lluvias, se pueda realizar un ataque directo sobre la cabeza del incendio en sectores donde antes era imposible por la intensidad calórica.
Mientras tanto, los 600 brigadistas desplegados en el terreno, exhaustos tras jornadas de fatiga extrema, aguardan que el cielo finalmente brinde la tregua necesaria para evitar que el fuego siga avanzando hacia zonas pobladas y áreas de alto valor ecológico.




