Un tripulante indonesio de 49 años sufrió un cuadro compatible con un ACV en aguas del Atlántico Sur. Prefectura desplegó un helicóptero con rescatistas y un médico, izó al hombre en una canasta sanitaria y lo trasladó de urgencia a Comodoro. El operativo incluyó la autorización de ingreso del buque a la Zona Económica Exclusiva argentina y el apoyo de un avión de la fuerza.
Una emergencia médica en pleno Atlántico Sur puso a prueba la capacidad de respuesta de la Prefectura Naval Argentina frente a la costa de Comodoro Rivadavia. Un tripulante de un pesquero de bandera de Corea del Sur sufrió una descompensación con síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular (ACV) , lo que activó un operativo aéreo de alta complejidad que terminó con el hombre evacuado en helicóptero y trasladado a un centro de salud de la ciudad.
La situación se desató cuando el capitán del pesquero se comunicó con el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Prefectura para advertir que uno de sus tripulantes, un ciudadano indonesio de 49 años, presentaba descoordinación motriz y otros signos preocupantes. La alarma sanitaria se encendió en plena navegación. Según LA17.
Evaluación a distancia y autorización de ingreso: los primeros pasos de un rescate cronometrado
Frente a ese cuadro, la primera decisión fue activar una evaluación médica a distancia. Desde la Autoridad Marítima nacional se estableció contacto con un profesional que analizó la situación clínica informada desde el buque y recomendó evacuar al tripulante para que pudiera recibir atención especializada en tierra. Esa definición puso en marcha una maniobra compleja, condicionada por el lugar de la emergencia y por la necesidad de actuar rápido.
Para facilitar la intervención, se autorizó el ingreso del pesquero a la Zona Económica Exclusiva Argentina, una medida clave para acortar tiempos y permitir que el operativo se desarrollara con mejores condiciones de acceso. La prioridad pasó a ser una: sacar al paciente del barco y trasladarlo cuanto antes a tierra firme.
El helicóptero, la canasta y el descenso: la maniobra que salvó una vida
Desde la estación aérea de Prefectura en Comodoro Rivadavia despegó un helicóptero con personal entrenado para este tipo de maniobras y con un profesional sanitario a bordo. El operativo también contó con el respaldo de un avión de la Fuerza, que brindó apoyo durante la intervención. La coordinación entre aeronaves y equipos especializados fue central para sostener una maniobra que exigía precisión técnica y control sobre cada movimiento en medio del mar.
Cuando el helicóptero logró posicionarse sobre el pesquero, comenzó una de las partes más delicadas del procedimiento. Los rescatistas descendieron una canasta sanitaria hasta la embarcación y, mediante una maniobra aérea precisa, izaron al tripulante enfermo desde la cubierta hacia la aeronave. Ese momento concentró la mayor tensión del operativo, porque cualquier error podía complicar tanto la seguridad del paciente como la del equipo desplegado.
Del mar al hospital: la cadena de asistencia que funcionó a la perfección
Una vez dentro del helicóptero, el hombre recibió las primeras atenciones médicas durante el vuelo de regreso. Esa asistencia inicial fue parte del mismo esquema de urgencia con el que se organizó toda la intervención. El regreso se completó en el aeropuerto de Comodoro Rivadavia, donde una ambulancia ya esperaba para continuar con la cadena de asistencia. Apenas aterrizó la aeronave, el paciente fue derivado a un centro de salud de la ciudad para recibir atención especializada.
La intervención volvió a dejar a la vista el tipo de respuesta que exigen las emergencias médicas en alta mar, donde la distancia, el clima, la navegación y la falta de acceso inmediato a centros asistenciales vuelven todo más complejo. En estos casos, cada decisión previa importa: desde la comunicación inicial del capitán hasta la evaluación remota, la autorización de ingreso a zona argentina y el despliegue aéreo. Nada de eso puede demorarse demasiado cuando el cuadro compatible con un ACV aparece lejos de la costa.
El operativo se resolvió con un despliegue que combinó aeronaves, personal entrenado y asistencia médica en tránsito, en una secuencia que permitió sacar al paciente del barco y ponerlo bajo atención en Comodoro. En medio del mar, esa cadena de respuesta fue la diferencia entre seguir esperando a bordo o llegar a tiempo a un hospital.




