El conflicto pesquero en Chubut llegó a un punto de quiebre. Las empresas agrupadas en la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (Capip) agotaron la paciencia institucional y pusieron una fecha límite para destrabar la parálisis con el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).
De no mediar un acuerdo en los próximos días, las firmas activarán convenios por fuera de la cúpula gremial para garantizar la operatividad de la flota.
El sector atraviesa una parálisis que ya costó tres semanas clave de la actividad en las aguas del norte, y la presión de los propios marineros por volver al mar acelera las definiciones en los muelles.
Damián Santos: «El gremio juega con chicanas legales que dañan a sus propios afiliados»
El CEO del Grupo San Isidro, Damián Santos, explicó en una entrevista con el programa «El Quinto Poder» que los trabajadores están llamando directamente a las oficinas para pedir condiciones de salida. Según el directivo, la necesidad de las familias es tan cruda que los afiliados ya no aceptan las demoras impuestas por la abogacía del sindicato.
«Lo que hizo el gremio fue mediante una chicana legal pedir dos semanas de plazo que en definitiva no es dos semanas que le hacen daño solamente a las empresas, es dos semanas que le hacen muchísimo daño a sus afiliados», disparó Santos.
El costo de la parálisis: tres semanas perdidas en la pesca del norte
El impacto económico de estas decisiones administrativas se mide en tiempo real. Mientras las asambleas en Puerto Madryn ya habían dado un mandato claro para zarpar hace casi un mes, los plazos burocráticos enfriaron la reactivación de los barcos.
«Se perdieron tres semanas que es la pesca del norte«, lamentó el representante de Capip al describir el lucro cesante que afecta a toda la cadena de valor pesquera y a la economía regional.
El clima de desconfianza hacia la conducción del gremio creció luego de que se solicitara una prórroga de dos semanas en plena mesa de negociación. Para el sector empresario, este movimiento no es más que una maniobra dilatoria.
Contratos individuales: la herramienta legal que las empresas ya tienen a mano
Ante la falta de avances en la mesa colectiva, las empresas analizan replicar el modelo de acuerdos por firma que ya permitió a algunos buques iniciar la zafra de manera independiente. La legalidad de estos contratos individuales ya no está bajo discusión dentro del escenario jurídico actual tras las últimas reformas.
«Los contratos que celebrás con la empresa son totalmente hoy ajustados a derecho«, aclaró el ejecutivo al defender la autonomía de los trabajadores para decidir su futuro laboral inmediato.
La propuesta empresaria: indexación del salario al precio del langostino
Las cámaras empresarias incluyeron una cláusula de indexación que vincula el ingreso de los marineros directamente con el valor de mercado del recurso obtenido. Se trata de un mecanismo que garantiza que, si el precio internacional del langostino sube, el salario se actualice de manera automática y proporcional sin necesidad de nuevas paritarias.
«Nosotros proponemos un acuerdo donde si sube el precio del langostino, sube automáticamente el sueldo«, detalló Santos sobre las bondades de la oferta que la conducción del gremio aún rechaza.
Sin stock y sin acuerdo: la paradoja de la temporada
A diferencia de lo ocurrido en temporadas anteriores, las plantas de procesamiento se encuentran hoy con las cámaras frigoríficas vacías y sin capacidad de respuesta ante la demanda externa. El argumento gremial que sostenía que las empresas no salían a pescar para especular con el stock acumulado quedó desarticulado por la realidad operativa de este año.
«Este año no tenemos stock y sin embargo no estamos pudiendo salir a pescar porque no nos estamos pudiendo poner de acuerdo», enfatizó el CEO.
La sospecha del sector: intereses electorales de Durdos
En el sector circula la sospecha de que la dilación del conflicto responde a intereses electorales internos dentro de la conducción nacional que encabeza Raúl Durdos. Aunque Santos prefirió mantener cierta cautela, reconoció que los indicios apuntan a una especulación con los mandatos vigentes a costa de la inactividad de la flota.
«Me cuesta creer que haya alguien que diga representarlos, que esté especulando con su mandato dejando a la gente sin trabajo«, reflexionó el directivo.
La fecha límite: la próxima semana será el punto de quiebre
Con la apertura de la temporada en aguas nacionales prevista para el 15 de mayo, el margen de maniobra institucional se redujo a su mínima expresión para los barcos de Chubut. Las empresas agrupadas en Capip decidieron que la próxima semana será el punto de quiebre para definir si se avanza en una salida conjunta o mediante pactos particulares.
«En caso de que no lleguemos a un acuerdo, lamentablemente vamos a tener que tomar medidas y vamos a tener que empezar a hablar con la gente y firmar contratos individuales«, concluyó Santos como advertencia final.
