El escenario energético en Argentina atraviesa semanas de alta tensión. Impulsados por la crisis geopolítica en Medio Oriente y el encarecimiento del crudo a nivel global, los combustibles locales ya acumulan incrementos de hasta el 16%
Sin embargo, los especialistas advierten que este no sería el techo: la volatilidad del barril de Brent, que superó los u$s 110, anticipa nuevos ajustes en el corto plazo para evitar un desfasaje crítico en la paridad de importación.
El impacto del conflicto internacional en el precio local
La aceleración de los precios en los surtidores argentinos no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético mundial. Los ataques a infraestructuras clave en países productores han reducido las expectativas de oferta global, transformando lo que parecía un shock transitorio en un problema estructural que empuja los costos hacia arriba.
En el mercado doméstico, la brecha entre el precio local y el internacional tiende a ampliarse. Según estimaciones del sector, incluso antes de la última escalada, el gasoil ya se encontraba un 16% por debajo de la paridad de importación. Con el barril de petróleo oscilando entre los u$s 106 y u$s 116 según el ritmo del conflicto, el traslado a los precios finales parece ser el único camino para sostener la rentabilidad del sistema.
Precios en los surtidores y estrategias de contención
En las estaciones de servicio, el movimiento ya es tangible. En los últimos días, la nafta súper de YPF ajustó su valor promedio superando los $1.800, mientras que las variantes premium ya rozan los $2.000 por litro. Si bien la petrolera estatal intenta «amortiguar» el impacto para no castigar aún más el bolsillo de los consumidores, el margen de maniobra es cada vez más estrecho frente a la competencia de firmas como Shell, Axion y Puma.
Por su parte, el Gobierno Nacional busca moderar el efecto inflacionario postergando ciertas medidas estacionales, como la importación de gas natural licuado (GNL), intentando que los mayores costos no se sientan de lleno antes de mayo. No obstante, expertos como el exsecretario de Energía, Daniel Montamat, coinciden en que, mientras la incertidumbre externa persista, la presión sobre los combustibles en Argentina seguirá siendo un condicionante central para la economía nacional.




