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Argentina registraría una inflación de 46% en 2021, una cifra inferior la estimación de 48.1% prevista en la encuesta anterior del banco central, informó el viernes la autoridad monetaria de ese país.

Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del banco central, realizado entre el 29 y el 31 de marzo con 41 participantes, la inflación de marzo alcanzó 3.9 por ciento.

Con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), los especialistas consultados por el banco central dijeron que esperan una expansión de 6.7% este año, más que el 6.2% previo.

La tercera economía más grande de la región sufre desde hace varios años una alta inflación y lleva tres años en recesión, que se profundizó en 2020 por la pandemia de Covid-19.

«En el último trimestre de 2020 inició una recuperación. Tenemos nueve meses seguidos de crecimiento en la actividad económica y los indicadores están mejorando», dijo el viernes el ministro de Economía, Martín Guzmán.
Los participantes del REM prevén que el tipo de cambio nominal promedio en Argentina en diciembre sea de 115 pesos por dólar, desde el dato anterior estimado de 118.6 pesos.

Fuente: El Economista

Para luchar contra la inflación y evitar desabastecimientos, el Gobierno creó un sistema que establece que todas las grandes empresas de los sectores de comercio e industria deban informar cada mes qué venden, así como la cantidad y su valor.

Se trata del Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (SIPRE), que los primeros días de cada recogerá los datos de los productos, el precio unitario, las cantidades producidas y vendidas, la denuncia en caso de escasez y el desabastecimiento o falta de entrega de insumos necesarios para su producción.

La norma aplica para aquellas empresas de construcción que facturen más de mil millones de pesos argentinos por año (1,1 millones de dólares al cambio de este jueves), 2.600 millones de pesos en el sector comercio (2,8 millones de dólares) y 2.500 millones de pesos (2,7 millones de dólares) a las que se dediquen a la actividad industrial.

El objetivo es, según el Ejecutivo, “prevenir el desabastecimiento y proteger los derechos de los consumidores”. Pero hay quienes consideran que no es la medida adecuada.

En diálogo con France 24, Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders, afirmó que “en Argentina ya lo intentaron en 2014 con las empresas de servicios públicos para ver cuánto ganaban y poder fijarles las tarifas. Y lo que hizo fue desincentivar la inversión”.

En las últimas semanas, el gobierno ha sancionado a varias de las empresas de consumo masivo por la retención de volúmenes de producción o falta de entrega de determinados productos para su comercialización.

Lo cierto es que, para el Gobierno argentino, la inflación -que en febrero fue del 40,7% interanual- es «un problema multicausal». Mientras que para este año busca bajarla al 29%, los analistas privados consultados por el Banco Central prevén un alza de precios del 48,1%.

Fuente:  France 24

Muchos políticos dicen que Estados Unidos también aumenta su base monetaria (imprime dólares) y no tiene alta inflación. Es una falacia típica de políticos: Argentina aumenta su base monetaria más que ninguna economía de su entorno.

Para que los lectores se hagan una idea, Argentina imprime pesos desde 2010 a más de dieciséis veces el ritmo de aumento de base monetaria de Estados Unidos, pero con una salvedad: mientras Estados Unidos aumenta su base monetaria menos que el aumento de demanda global de dólares, Argentina aumenta la suya mucho más con demanda decreciente de pesos, tanto nacional como internacional. Es decir, Estados Unidos imprime una moneda que cada vez se demanda más y Argentina cada vez imprime mucho más de una moneda que se demanda menos.

Que los políticos en Argentina pretendan ignorar esta evidencia solo tiene una explicación: son los principales beneficiarios del desastre monetario. Ellos se quedan los dólares de la estructura productiva y exportadora y ustedes, los ciudadanos, reciben pesos casi inservibles.

El peso argentino ha perdido un 97% de su poder adquisitivo contra el dólar desde 2001 por culpa de esa política monetaria extractiva y confiscatoria, que absorbe la riqueza del país a favor del gobierno destruyendo los salarios reales y los ahorros de los argentinos.

La inflación en Argentina superó el 36% en 2020 y ya alcanza el 40,7% en términos anualizados en febrero de 2021. Es decir, un peso que usted cobra en enero probablemente valga la mitad a final de año.

No es que “suban los precios” o que “suba el dólar”, es que se desploma el peso. Ningún país de la región tiene una inflación como la argentina. Un país rico con inflación del tercer mundo, solo superada por Venezuela en Latinoamérica, casualmente haciendo lo mismo -imprimiendo masivamente bolívares inservibles-.

La inflación en Argentina es del 40,7% anualizado y el aumento de la base monetaria en variación anual, según datos del Banco Central de Argentina, es del 31,56%.  No es casualidad, es causalidad.

A cierre de febrero, la variación a dos años de la masa monetaria ha sido de un brutal 77,88%, a tres años un 121,79% y a diez años, un 1.451,64%. Ningún país desarrollado ha llevado una política monetaria tan alocada, ni remotamente.

Una inflación del 40% es una bajada de salarios inmediata y por decreto de casi la mitad cada año, porque, además, al poner barreras a la inversión y el empleo vía una política fiscal destructiva y confiscatoria, los salarios reales siempre se empobrecen.

La pregunta es ¿cómo puede una familia sobrevivir a la inflación que les impone la política gubernamental?

La respuesta es compleja. Los ciudadanos argentinos son héroes que, además, gestionan sus salarios y ahorros como pueden, y lo más lógico es hacer lo que tantas familias llevan a cabo ante la evidencia de que el gobierno expropiará sus ahorros vía devaluación: ahorrar los que puedan en monedas de reserva, dólares, o activos seguros, oro o plata.

Dijo recientemente el presidente Fernández que había que acabar con la tradición de ahorrar en dólares. Es, como mínimo, hilarante que no se le ocurra que esa “tradición” es consecuencia de la peor tradición de todas: la constante destrucción del valor de la moneda por parte de los gobiernos vía monetaria y con cepos ridículos. Cuando el gobierno abandone la utilización política del peso se acaba la inflación en dos años. Grandes economistas argentinos como mis queridos José Luis Espert, Javier Milei o Adrian Ravier lo han explicado muchas veces.

Otra forma en la que los ciudadanos pueden sobrevivir a la inflación es haciendo transacciones de bienes y servicios a cambio de otros. Cuando el gobierno expropia la riqueza del país vía monetaria, el trueque no es solo una posible opción. Se convierte en una necesidad para poder llevar alimentos a la mesa familiar en un contexto de desastre monetario institucionalizado.

Muchos ciudadanos argentinos acuden a invertir en Bitcoin o criptomonedas para compensar el efecto destructor de la inflación. Estos activos son muy volátiles y tienen riesgo, pero para muchos sufridos argentinos suponen menos riesgo que la certeza de que el gobierno va a expropiar el valor de su salario y ahorros vía devaluación.

Sin embargo, escapar al efecto empobrecedor y devastador de la impresión de moneda sin control no es fácil para las capas más pobres, que se encuentran con el doble impacto de la pobreza y la imposibilidad de ahorrar por tener una moneda sin valor.

Un gobierno que no para de hablar de políticas sociales y de ayudar a los pobres debería empezar por no empobrecer a todos con la impresión descontrolada de una moneda que nadie demanda y ni los propios políticos usan.

Fuente: Diagonales

Tras los datos de inflación de febrero, el economista Hernán Letcher explica las causas de la inflación en Argentina y da sus expectativas para 2021.

Luego de que el Indec divulgara los datos de inflación de febrero, que con un alza promedio de precios del 3,6% mostró una desaceleración respecto de enero, el economista Hernán Letcher explicó las causas del proceso inflacionario del país y afirmó que en 2021 no cree «que alcance al 50%».

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el primer bimestre del año acumula una inflación del 7,8%, empujado el mes pasado por el alza en los precios de los restaurantes y hoteles, que en plena temporada tuvieron un incremento en promedio del 5,8%; el transporte, con un aumento del 4,8%; y los alimentos, que resultaron un 3,8% más caros.

«Era lo esperable; no es un buen número. Era esperable en el sentido de que había dado 5,6 la inflación mayorista en enero que, en alguna medida, anticipa la inflación de lo que fue el mes anterior, porque son los costos de los insumos de la producción en buena parte», explicó Letcher esta mañana sobre los datos de febrero en comunicación con Ya Es Hora por La Cielo FM 103.5.

Sin embargo, respecto de los aumentos en los precios de los alimentos, el economista se mostró sorprendido ya que las carnes, las frutas y las verduras, que habían tenido aumentos muy elevados en los últimos tres meses, venían en el orden del 1% según su propio monitoreo.

«El dato que sorprendió es que hubo varios productos que aumentaron de manera significativa en la canasta alimentaria: el pan de mesa y el pan lactal, entre el 5 y el 9 por ciento, respectivamente; y todos los lácteos, que tienen mucha significación sobre la canasta. En esos dos tenés buena parte de la explicación de la inflación en alimentos de febrero», explicó.

Asimismo, el economista describió el escenario de enero y febrero como un contexto de «pos pandemia», en el que se observa «una especie de recuperación de ingresos nominal incipiente».

«Se empieza a discutir de nuevo las paritarias, y se produce una puja distributiva. Es decir, hay una disputa por ese excedente nominal que empieza a aparecer nuevamente. Dicho otro modo, vos ganas 110 pero los 10 me los quedo yo. O sea, recuperaste en paritarias, yo te aumenté el precio y me quedé con lo que vos ganaste en paritarias, y compras lo mismo. Este es el escenario» , planteó.

EXPECTATIVAS

El economista indicó que marzo es un mes en el que suele haber inflación alta en el país debido, justamente, a la puja distributiva derivada de la discusión paritaria, y que este mes no será la excepción. Además, adelantó que en el corriente se esperan varios aumentos que se encuentran en carpeta por lo que habrá «una inflación relativamente alta».

Sin embargo, su pronóstico es que tras los aumentos de marzo la inflación tenga una tendencia hacia la baja. «No sé si finalmente el año va a terminar cerrando en 29%, porque implicaría una reducción sensible para los meses subsiguientes; no lo descarto pero parece difícil», afirmó, a la que indicó: «No soy de aquellos que creen que la inflación va a ser del 50%, por las restricciones cambiarias que hay y las decisiones políticas en materia de tarifas.»

CAUSAS

Respecto de porqué la economía argentina siempre se encuentra envuelta en procesos inflacionarios, el economista de la UBA dijo que el país tiene como característica principal que insume dólares en su proceso productivo, y esa demanda provoca inflación.

«¿Por qué hablamos todo el tiempo del dólar? En términos macroeconómicos es porque todo el tiempo la demanda de dólares tensiona a la inflación. Y tenés demanda de dólares, entre otras cosas, cuando tenés crecimiento económico», explicó.

Asimismo, detalló que la inflación es un problema mullticausal en el que afectan, por ejemplo, el alza de los precios internacionales, como se dio en los últimos meses con el aumento de los precios de las commodities. «Cuando aumenta el precio del maíz, que pasó de 200 a 250 dólares la tonelada, el pollo te aumentó 5,7% en el mes de febrero», ejemplificó.

Y, por otro lado, sumó entre las causas al funcionamiento oligopólico de la economía argentina, y mencionó la disputa entre Manaos y Carrefour que «la dejaba fuera de los supermercados, que es lo que hacen los super grandes, que buscan comprar más barato de lo que sale el producto». Para el economista, esa es otra operatoria derivada del formato oligopólico que tiene el proceso de producción y comercialización en Argentina «que les permite ser lo que se llama formadores de precio». «Buena parte de los aumentos de precio de estos últimos meses, tienen que ver con sectores grandes que remarcan para mejorar su tasa de rentabilidad y, eventualmente, quedarse con los ingresos adicionales de los trabajadores».

Fuente: América Retail

Los analistas de Wall Street también dudan sobre la efectividad de las acciones del gobierno de Alberto Fernández para revertir la carrera inflacionaria y creen que los precios acumularán en 2021 un salto superior al 44 por ciento.

“Este año Argentina podría alcanzar una inflación de 44,06%, una vez que todos los sectores de la economía se reincorporen en sus actividades”, indicó un reciente informe de la consultora Torino Economics, con sede en Nueva York.

La proyección se conoció apenas después de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos confirmara que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) el índice de Precios al Consumidor (IPC) saltó 3,6% en febrero, presionado por los aumentos de los alimentos, acumuló un alza de 7,8% en los dos primeros meses del año, y una variación interanual del 40,7 por ciento.

Y los números de Torino coinciden con las cuentas que realizan los analistas privados de la Argentina consultados por el Banco Central. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado de la autoridad monetaria, “la inflación minorista para diciembre de 2021 se ubicará en 48,1% interanual”.

El relevamiento oficial permite observar que hubo una desaceleración respecto a los resultados de diciembre y enero, cuando el IPC avanzó 4% también apuntalado por el segmento de los precios. Sin embargo, confirma que la tendencia de los precios todavía no se ajusta a los cálculos que se plasmaron en el Presupuesto 2021 y que suponen que la inflación terminará el año en torno al 29%.

Fuente: ViaPaís

 

La suba de precios muestra la peor cara de un capitalismo voraz, inclusive en tiempos de pandemia y confinamientos. El INDEC reveló que la inflación patagónica de febrero se ubicó en el 3,9% en la Patagonia. Fue la más alta que se registró en los últimos cuatro años. Desde el 2020 ascendió al 37,1% en la región.

Despreciando la vida y las penurias económicas del prójimo, los formadores de precios y las grandes cadenas de comercialización muestran la peor cara de la voracidad capitalista por la obtención de ganancias.

Ya no importan el Covid-19, las cuarentenas, ni las crisis económicas; cuando se trata de generar ganancias parece que todo vale, inclusive cabalgar sobre una inflación sin sentido como la que padece el país y la Patagonia.

Con el 3,9% de suba de precios en febrero la Patagonia tuvo un fuerte impacto inflacionario el mes pasado. En los últimos doce meses la inflación patagónica llegó al 37,1% y en solamente dos meses del 2021 trepó al 8,1%.

El 3,9% de febrero pasado fue superior al 1,8% del mismo mes del 2020; al 3% de febrero del 2019 y al 2% de febrero del 2018.

Los rubos que más aumentaron el mes pasado fueron el de los alimentos y bebidas sin alcohol que treparon un 4,5%. Casi sin actividad desde hace un año, los hoteles y restaurantes incrementaron sus precios un 5,2%.

La salud privada y los medicamentos se incrementaron un 4,7% y el transporte público experimentó una suba del 4,3% en el pasado mes de febrero.

En todo un año los precios que más subieron en Patagonia fueron: equipamiento para el hogar 48,6%; prendas de vestir y calzados 47,5%; transporte 43,8%; recreación y cultura 41,3%; y medicamentos y salud privada 40,6%.

Cuando lo que se observa es la variación alcista de los precios para los sectores empobrecidos de la sociedad patagónica se detecta que el kilo de papas aumento un 72% en el último año; la carne picada el 50%; el kilo de pollo un 46%; el arroz un 44,5%; el aceite un 43,3%.

 

La recaudación tributaria durante febrero alcanzó los $ 716.595 millones, con un crecimiento interanual (i.a.) del 51,9%, impulsada por el contexto internacional favorable para los principales productos de exportación, la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva y el desempeño de tributos como IVA, Ganancias e internos coparticipados.

El Ministerio de Economía informó esta tarde que con los resultados de febrero, la recaudación tributaria nacional acumuló seis meses consecutivos de variación real positiva, es decir de crecimiento por encima de la inflación.

Los tributos del comercio exterior registraron un aumento de 161% i.a., entre los que se destacaron los derechos de exportación que exhibieron una suba de 205% i.a. y recaudaron un total de $ 64.434 millones, un incremento que respondió al sostenimiento del contexto internacional favorable para los principales productos de exportación.

LA RECAUDACIÓN ACUMULA SEIS MESES DE CRECIMIENTO

Subió 51,9% i.a. en febrero, con el impulso del sostenimiento del contexto internacional favorable para los principales productos de exportación. Fue motorizada además por los tributos vinculados a la Ley de Solidaridad Social. pic.twitter.com/bIfG6fhQWQ

— Ministerio de Economía de la Nación (@Economia_Ar) March 1, 2021

Con respecto a los tributos alcanzados por la Ley de Solidaridad, el impulso vino de la mano de la recaudación de $ 21.125 millones a través de Bienes Personales (307% i.a.), mientras que el impuesto PAIS registró una caída en términos nominales del 20,6% i.a, por una menor demanda de dólares para atesoramiento y viajes al exterior, al totalizar los $ 5.987 millones.

«Si bien existe un componente estacional de mayor demanda de pesos durante los primeros meses del año, la magnitud de la baja (en la demanda de dólares) da indicios de una mejora en la confianza», expresó Economía en un comunicado.

En cuanto a los tributos ligados a la actividad económica, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) recaudó $ 212.043 millones y mostró un incremento de 49,3% i.a., por encima de los niveles de inflación de los últimos 12 meses.

Sin embargo, la composición de IVA mostró distintos comportamientos ya que el IVA DGI, vinculado con el mercado interno, aumentó un 31,4% ($ 139.813 millones) mientras que el IVA vinculado a la Dirección General de Aduanas aumentó 90,7% para alcanzar a $ 82.700 millones.

Aún así, la cartera de Economía apuntó que, «si se hace foco en aquellos tributos que dependen particularmente del mercado interno, se destaca el aumento del impuesto a las ganancias (57,8% i.a) e internos coparticipados (60,7% i.a)».

Por último, los impuestos asociados a seguridad social recaudaron $ 155.890 millones y registraron una suba de 27,2% i.a., explicada particularmente por subas de Aportes Personales (27,2%) hasta los $ 61.932 millones y Contribuciones Patronales y (27,6% i.a.), que recaudaron $ 92.044 millones.

Qué dice el Ministerio de Economía

Al respecto, la cartera a cargo de Martín Guzmán señaló que «ambos tributos vienen registrando una leve pero sostenida recuperación, que se refleja en la aceleración del crecimiento interanual por segundo mes consecutivo en el caso de los primeros y por quinto mes en el de los segundos».

La merma en ambos tributos responde al impacto de la pandemia en el mercado de trabajo y la caída en la cantidad de asalariados formales que, pese a la recuperación de actividad en el sector industrial y manufacturero, aún no logra reestablecer los niveles prepandemia en los rubros de Hotelería y Actividades Culturales, entre otros.

Por otra parte, sobre las Contribuciones Patronales, Economía destacó que «incide el sostenimiento de la reducción de esas alícuotas patronales para el sector de la salud».

«De esta forma, las condiciones internacionales favorables en un contexto que avanza hacia una normalización financiera dinamizando las exportaciones, la recuperación progresiva de la actividad productiva y la transición gradual de las dinámicas del mercado de trabajo continúan impulsando el crecimiento de los recursos», afirmó Economía.

Los ahorristas en Argentina están más preocupados por la inflación desenfrenada que por una devaluación de la moneda que consuma sus pesos ganados con tanto esfuerzo.

Los ahorristas en Argentina están más preocupados por la inflación desenfrenada que por una devaluación de la moneda que consuma sus pesos ganados con tanto esfuerzo.

Los residentes han acumulado activos vinculados a la inflación en las últimas semanas ante expectativas de que los precios al consumidor aumenten 40% este año. Al mismo tiempo, han estado vendiendo bonos vinculados al dólar, lo que demuestra que hay menos preocupación por una rápida caída del peso dado que el Gobierno espera que la moneda se debilite alrededor de 25% este año.

Los argentinos se están sumando a sus contrapartes en otras economías emergentes a medida que las preocupaciones por la inflación se apoderan del mundo en medio de expectativas de un mayor gasto en estímulos en Estados Unidos. Los inversores brasileños han estado acumulando bonos vinculados a la inflación en los últimos meses a medida que aumentan las expectativas de inflación, mientras que en Sudáfrica, el desempeño de los valores ligados a la inflación superan con creces a la deuda nominal. La Secretaría de Hacienda de México y el colombiano Banco Davivienda SA también han vendido bonos vinculados a la inflación este mes en medio de una fuerte demanda.

“El inversor busca cobertura en los bonos atados a inflación porque ve que la expansión monetaria a nivel global va a generar un proceso de inflación en los países y que, específicamente para los emergentes, el contexto de dólar débil va a encarecer los commodities, lo cual se trasladará a los precios internos y agravará la inflación”, dijo Mariano Calviello, Head Portfolio Manager de Fondos Fima de Banco Galicia.

Las preocupaciones por la inflación aumentaron en Argentina después de que los precios al consumidor subieran 4% en diciembre respecto de noviembre, el ritmo mensual más rápido en más de un año. La inflación superó 36% en 2020 y se espera que cierre 2021 en torno a 40%, según estimaciones de Banco Galicia, el banco más grande del país.

Esto ha contribuido a que los depósitos bancarios vinculados a la inflación crezcan 36% desde el comienzo del año, a 60.500 millones de pesos (US$676 millones), según los últimos datos del banco central. Las entradas netas a fondos que invierten en activos vinculados a la inflación crecieron 51% desde principios de año hasta el 19 de febrero, según datos de la consultora bonaerense 1816 Economía & Estrategia.

“En Argentina, estos bonos siguen siendo una buena alternativa de protección en un contexto en el que las expectativas de inflación no están ancladas”, dijo Jorge Viñas, gerente de cartera de AdCap Asset Management en Buenos Aires.

Durante el mismo período, los inversores retiraron alrededor de 3.600 millones de pesos de fondos de bonos vinculados al dólar, que pagan en pesos al tipo de cambio del día. Si bien el Gobierno continuará su política de permitir que el peso se devalúe lentamente, esto podría ocurrir a un ritmo más lento que la aceleración de los precios al consumidor. El ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo a principios de este mes que su objetivo era permitir que el tipo de cambio oficial caiga a alrededor de 102,4 por dólar para fin de año.

El interés en los activos vinculados a la inflación es una señal de que el mercado cree que Argentina necesitará imprimir menos pesos en los próximos meses, después de obtener derechos especiales de giro, o DEG, del Fondo Monetario Internacional para realizar un próximo pago de deuda de US$300 millones, y aprobar un impuesto único a los ciudadanos más ricos para ayudar a financiar el gasto producto de la pandemia del año pasado.

“Los bonos CER podrían seguir demandados con la expectativa de atraso del tipo de cambio real de corto plazo y una inercia inflacionaria que seguirá jugando en febrero y marzo”, dijo Federico Furiase, economista de la consultora bonaerense EcoGO.

Fuente: Perfil

Los ahorristas en Argentina están más preocupados por la inflación desenfrenada que por una devaluación de la moneda que consuma sus pesos ganados con tanto esfuerzo.

Los residentes han acumulado activos vinculados a la inflación en las últimas semanas ante expectativas de que los precios al consumidor aumenten 40% este año. Al mismo tiempo, han estado vendiendo bonos vinculados al dólar, lo que demuestra que hay menos preocupación por una rápida caída del peso dado que el Gobierno espera que la moneda se debilite alrededor de 25% este año.

Los argentinos se están sumando a sus contrapartes en otras economías emergentes a medida que las preocupaciones por la inflación se apoderan del mundo en medio de expectativas de un mayor gasto en estímulos en Estados Unidos. Los inversores brasileños han estado acumulando bonos vinculados a la inflación en los últimos meses a medida que aumentan las expectativas de inflación, mientras que en Sudáfrica, el desempeño de los valores ligados a la inflación superan con creces a la deuda nominal. La Secretaría de Hacienda de México y el colombiano Banco Davivienda SA también han vendido bonos vinculados a la inflación este mes en medio de una fuerte demanda.

Despegue

“El inversor busca cobertura en los bonos atados a inflación porque ve que la expansión monetaria a nivel global va a generar un proceso de inflación en los países y que, específicamente para los emergentes, el contexto de dólar débil va a encarecer los commodities, lo cual se trasladará a los precios internos y agravará la inflación”, dijo Mariano Calviello, Head Portfolio Manager de Fondos Fima de Banco Galicia.

Las preocupaciones por la inflación aumentaron en Argentina después de que los precios al consumidor subieran 4% en diciembre respecto de noviembre, el ritmo mensual más rápido en más de un año. La inflación superó 36% en 2020 y se espera que cierre 2021 en torno a 40%, según estimaciones de Banco Galicia, el banco más grande del país.

Se espera una recuperación económica del 5% para este año

Esto ha contribuido a que los depósitos bancarios vinculados a la inflación crezcan 36% desde el comienzo del año, a 60.500 millones de pesos (US$676 millones), según los últimos datos del banco central. Las entradas netas a fondos que invierten en activos vinculados a la inflación crecieron 51% desde principios de año hasta el 19 de febrero, según datos de la consultora bonaerense 1816 Economía & Estrategia.

“En Argentina, estos bonos siguen siendo una buena alternativa de protección en un contexto en el que las expectativas de inflación no están ancladas”, dijo Jorge Viñas, gerente de cartera de AdCap Asset Management en Buenos Aires.

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Durante el mismo período, los inversores retiraron alrededor de 3.600 millones de pesos de fondos de bonos vinculados al dólar, que pagan en pesos al tipo de cambio del día. Si bien el Gobierno continuará su política de permitir que el peso se devalúe lentamente, esto podría ocurrir a un ritmo más lento que la aceleración de los precios al consumidor. El ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo a principios de este mes que su objetivo era permitir que el tipo de cambio oficial caiga a alrededor de 102,4 por dólar para fin de año.

El interés en los activos vinculados a la inflación es una señal de que el mercado cree que Argentina necesitará imprimir menos pesos en los próximos meses, después de obtener derechos especiales de giro, o DEG, del Fondo Monetario Internacional para realizar un próximo pago de deuda de US$300 millones, y aprobar un impuesto único a los ciudadanos más ricos para ayudar a financiar el gasto producto de la pandemia del año pasado.

“Los bonos CER podrían seguir demandados con la expectativa de atraso del tipo de cambio real de corto plazo y una inercia inflacionaria que seguirá jugando en febrero y marzo”, dijo Federico Furiase, economista de la consultora bonaerense EcoGO.

Un informe periódico del Banco Central (BCRA) consideró que la aceleración inflacionaria que llevó al índice de precios al consumidor a marcar un avance del 4% mensual por dos meses consecutivos es de “carácter transitorio”, al tiempo que afirmó que la entidad seguirá enfocada en los próximos meses en absorber el excedente de pesos de la economía y a administrar la marcha del dólar.

En su Informe de Política Monetaria (IPOM) publicado ayer, el BCRA aseguró que en la medida en que se atenúen los riesgos asociados a la Covid-19, la política monetaria “seguirá enfocada en absorber los esfuerzos anticíclicos de manera de preservar los equilibrios monetario y financiero, asegurando las condiciones necesarias para que el proceso gradual de reducción de la tasa de inflación continúe”.

Las preocupaciones por la inflación aumentaron en Argentina después de que los precios al consumidor subieran 4% en diciembre respecto de noviembre, el ritmo mensual más rápido en más de un año. Y se agravaron luego de que en enero los 4 puntos porcentuales se repitieran por segundo mes consecutivo.

La inflación rozó el 36% en 2020 y se espera que cierre 2021 en torno a 40%, según estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora el propio BCRA.

Sin embargo, el BCRA sostuvo que se trata de una aceleración inflacionaria de “carácter transitorio” ya que responde a un “fuerte aumento de las carnes (…) y las actividades que estuvieron cerradas durante el ASPO y que ajustaron sus precios después de varios meses”.

Por ello, sostuvo que dada “la disponibilidad de instrumentos de ahorro con tasas variables en función de la inflación y del tipo de cambio, y la incertidumbre acerca de la evolución de la situación sanitaria de los próximos meses, la autoridad monetaria optó por mantener sin cambios las tasas de interés de los instrumentos de política monetaria”.

Las tasas hoy son negativas en términos reales, es decir, rinden menos de lo que avanzan los precios. El 38% anual que pagan las Leliq, pasado a rendimiento efectivo mensual, supone un premio de apenas 3,13% en pesos, mientras que el 37% que rinden los plazos fijos supone un 3,04% en 30 días. Todo por debajo del 4% de inflación de cada uno de los últimos dos meses.

Por otra parte, el IPOM publicado dijo dijo que el BCRA “continuará con su política de administración del tipo de cambio, propiciando que la dinámica cambiaria contribuya a consolidar el proceso gradual de baja en la tasa de inflación”.

“Dado que en el mediano plazo siguen siendo objetivos centrales la acumulación de reservas y el mantenimiento del superávit externo, el BCRA procurará mantener el tipo de cambio real en un nivel competitivo, acorde a los fundamentos de la economía”, afirmó el Central.

En cuanto a su política de emisión monetaria, valoró los avances logrados por el Gobierno en la reconstrucción del mercado de deuda doméstico que permitió al Tesoro Nacional financiar una mayor parte de sus necesidades sin tener que acudir a Adelantos Transitorios o Transferencias de Utilidades en lo que va de 2021.

La mejora en las condiciones de financiamiento del Gobierno “posibilitó una disminución en los esfuerzos de asistencia financiera al Tesoro Nacional hacia el final del 2020 e incluso la cancelación de Adelantos Transitorios, al tiempo que en lo que va de 2021 no se realizaron nuevas transferencias por parte del Banco Central”.

“El Banco Central desarrollará su política monetaria, cambiaria, crediticia y financiera durante 2021 persiguiendo favorecer la normalización económica, construir un proceso que reestablezca la confianza en la moneda local, sostener el proceso gradual de desinflación, impulsar el equilibrio externo, profundizar la recuperación del crédito privado, preservar la estabilidad financiera, promover el desarrollo del mercado de capitales y propender a una mayor inclusión financiera”, concluyó la autoridad monetaria.

Fuente: Infobae