Wael Sawan, CEO de Shell, durante su exposición en la cumbre CERAWeek 2026 en Houston, Texas.
En el marco de la influyente cumbre CERAWeek 2026 celebrada en Houston, el CEO de Shell, Wael Sawan, lanzó una advertencia que marca un cambio de paradigma en la industria. En un contexto de crisis energética global y crecientes tensiones geopolíticas, el directivo aseguró que el acceso a la energía se ha transformado en una variable crítica para la estabilidad de los Estados.
La premisa de Sawan, «no hay seguridad nacional sin seguridad energética», resonó con fuerza ante un auditorio compuesto por líderes empresariales y funcionarios gubernamentales, subrayando que la energía ya no es solo un recurso técnico o económico, sino una herramienta de poder y supervivencia soberana.
El dilema de la transición: Seguridad vs. Descarbonización
La cumbre de este año estuvo signada por un pragmatismo inusual. Si bien la transición hacia energías limpias sigue en la agenda, la prioridad inmediata del sector se ha desplazado hacia el abastecimiento garantizado. La guerra en Medio Oriente y las interrupciones en rutas marítimas estratégicas han forzado a las potencias a reevaluar su dependencia de fuentes externas.
Desde Shell sostienen que el sistema energético del futuro será híbrido. La compañía insiste en que el gas natural y el petróleo mantendrán un rol protagónico durante las próximas décadas para evitar colapsos en el suministro mientras se desarrollan las infraestructuras renovables. Este equilibrio es visto como la única vía para prevenir crisis sociales y económicas derivadas de la falta de energía.
Inteligencia Artificial: el nuevo motor de la demanda
Un factor disruptivo mencionado durante el encuentro fue el impacto de la tecnología. La expansión masiva de la Inteligencia Artificial (IA) y los centros de datos está acelerando la demanda eléctrica a niveles que superan todas las previsiones anteriores. Este fenómeno pone bajo máxima presión a las redes eléctricas actuales, que requieren inversiones billonarias en infraestructura para no quedar obsoletas.
Resiliencia frente a la fragmentación geopolítica
El concepto de seguridad energética se ha vuelto más complejo. Ya no se limita a producir barriles de crudo o metros cúbicos de gas; ahora implica garantizar:
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Suministro constante ante conflictos armados.
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Precios accesibles para evitar estallidos sociales.
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Sistemas resilientes frente a la fragmentación de las cadenas de suministro globales.
En este nuevo orden mundial, los países exportadores de energía ganan un protagonismo geopolítico renovado, mientras que las naciones importadoras enfrentan la carrera urgente por diversificar sus fuentes, con el Gas Natural Licuado (GNL) como el recurso más disputado de la agenda internacional.




