Netanyahu advierte que Israel intensificará ataques en Irán y el Líbano.
En un mensaje televisado que profundiza la tensión en Medio Oriente, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reafirmó este lunes que las operaciones militares contra el programa nuclear iraní y las posiciones de Hezbollah en el Líbano no solo continuarán, sino que entrarán en una fase de mayor agresividad.
El mandatario destacó la sintonía con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugiriendo que los logros bélicos recientes abren la puerta a un acuerdo estratégico que «salvaguarde los intereses vitales» de Israel bajo cualquier circunstancia.
Golpes al programa nuclear y de misiles
Uno de los puntos más impactantes del discurso de Netanyahu fue la confirmación de operaciones de inteligencia y ataques selectivos contra el corazón del desarrollo tecnológico de Teherán.
- Eliminación de científicos: El primer ministro reveló que, hace pocos días, Israel eliminó a dos científicos nucleares adicionales.
- Advertencia de continuidad: «Se esperan más acciones», declaró tajante, dejando entrever que la ofensiva contra la infraestructura de misiles y el programa atómico de Irán está lejos de concluir.
- Frente en el Líbano: Respecto al conflicto en el norte, aseguró que las fuerzas israelíes siguen asestando «duros golpes» a la estructura operativa de Hezbollah.
El factor Estados Unidos y la ventana de oportunidad
Netanyahu reveló haber mantenido conversaciones con Donald Trump para coordinar los próximos pasos de la guerra. Según el líder israelí, existe una convicción compartida de aprovechar la superioridad militar obtenida para forzar un acuerdo que garantice la seguridad a largo plazo del Estado judío.
Esta postura fue respaldada por el ministro de Defensa de Israel, quien el sábado pasado anticipó que tanto Washington como Jerusalén «aumentarán significativamente los ataques contra Irán esta semana», marcando una escalada coordinada sin precedentes en la región.
Hacia un nuevo escenario regional
La retórica de Netanyahu apunta a una consolidación de los objetivos de guerra mediante la fuerza, utilizando la presión militar para alcanzar resultados diplomáticos favorables. La mención directa a la eliminación de científicos y el ataque a instalaciones de misiles coloca el conflicto en un terreno de confrontación directa que mantiene en vilo a la comunidad internacional.
Por ahora, la estrategia parece centrarse en desmantelar las capacidades estratégicas de Irán antes de un posible parón de hostilidades bajo mediación estadounidense.




