Un exhaustivo relevamiento de la organización Tejido Urbano encendió las alarmas sobre las condiciones de vida en el país
Según el informe, basado en datos cruzados del Censo 2022 y la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), de los 14,6 millones de hogares urbanos en Argentina, la impactante cifra de 10,7 millones presenta algún tipo de deficiencia. El déficit habitacional ya no es solo un problema de falta de techos, sino una crisis estructural que combina hacinamiento, falta de servicios básicos e inseguridad jurídica.
Viviendas irrecuperables y el drama del hacinamiento crítico
El estudio segmenta la problemática en diferentes niveles de gravedad. El grupo más urgente lo integran más de un millón de familias que necesitan una vivienda nueva de forma inmediata. Dentro de este universo, se detectaron 510.000 hogares que habitan en ranchos o casillas calificadas como «irrecuperables» por carecer de condiciones mínimas de salubridad.
A esto se suma el hacinamiento crítico, que afecta a unas 372.000 familias donde conviven más de tres personas por ambiente. El informe técnico destaca un dato revelador: el 79% de quienes residen en estructuras irrecuperables pertenecen a los estratos sociales más vulnerables, lo que confirma que la precariedad habitacional es el rostro más crudo de la pobreza estructural en el territorio nacional.
La deuda de los servicios básicos y la falta de escrituras
La mayor parte del déficit habitacional reside en viviendas que, aunque están construidas, carecen de infraestructura esencial. Alrededor de 5 millones de familias argentinas no tienen acceso a cloacas ni agua potable, lo que impacta directamente en la salud pública.
Por otro lado, la inseguridad en la tenencia de la tierra es otro pilar de la crisis: 4,7 millones de familias viven en propiedades sin regularización dominial. La falta de escrituras no solo genera temor ante posibles desalojos, sino que impide a estas personas proteger su patrimonio familiar o acceder a créditos para realizar mejoras necesarias en pisos y techos.
Inquilinos: el nuevo perfil del déficit en Argentina
Una de las novedades del informe de Tejido Urbano es la inclusión de los hogares inquilinos dentro del mapa del déficit. Este sector abarca a 2,3 millones de familias que, si bien habitan construcciones adecuadas, enfrentan la imposibilidad de acceder a la casa propia.
Este grupo representa el 21% del total afectado y marca una demanda latente de soluciones financieras. Para los inquilinos, la barrera no es la falta de servicios, sino la ausencia de créditos hipotecarios accesibles que les permitan sortear la barrera del ahorro previo y alcanzar la tan ansiada estabilidad habitacional en un contexto económico complejo.




