El retorno de Gallo desata un fuerte conflicto entre la AFA y el Gobierno.
La llegada al país del gendarme Nahuel Gallo, tras permanecer 448 días detenido bajo el régimen de Nicolás Maduro, no solo trajo alivio a su familia, sino que encendió un feroz cruce político. Lo que debería haber sido un éxito diplomático se convirtió en un escenario de disputa de méritos, donde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se adjudicó la gestión humanitaria, mientras que el Poder Ejecutivo cuestionó los vínculos de la entidad deportiva con las autoridades venezolanas.
El regreso en el avión de la AFA y la admisión oficial
Nahuel Gallo aterrizó en Ezeiza a las 4:30 de la madrugada de este lunes en un avión privado facilitado por la entidad que preside Claudio «Chiqui» Tapia. Según Perfil, la ministra de Seguridad admitió que la liberación del gendarme argentino no tuvo que ver con gestiones oficiales y el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino se adjudicó el mérito, en otro episodio de la guerra entre la AFA y el Gobierno. La ministra Alejandra Monteoliva fue tajante al reconocer que Venezuela no iba a entregar al uniformado a través de los canales institucionales de Argentina o Estados Unidos.
«Diplomacia deportiva» vs. los cuestionamientos de Milei
Desde la AFA celebraron el operativo como una victoria propia, agradeciendo públicamente a Delcy Rodríguez por su «sensibilidad». Por su parte, «Chiqui» Tapia destacó que el regreso fue fruto de un «trabajo silencioso y mancomunado» con la Federación Venezolana de Fútbol. La imagen de Gallo tomando mate con la camiseta de la Selección dentro del avión de la empresa Baires Fly reforzó la narrativa de la entidad, que logró lo que la Cancillería no pudo en 14 meses.
Sin embargo, el presidente Javier Milei minimizó el rol de la dirigencia del fútbol, calificando la logística como una cuestión de «vigesimoquinto orden». Respecto a Tapia, el mandatario afirmó que «con cada cosa que hace se ensucia más a sí mismo». En la misma sintonía, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, lanzó una advertencia clara sobre los vínculos entre la dirigencia deportiva y el chavismo, asegurando que los involucrados deberán dar explicaciones pertinentes.




