Gobierno analiza denunciar a la AFA por la repatriación de Gallo.
La llegada al país del gendarme Nahuel Gallo, tras más de un año de detención en Venezuela, ha desatado una tormenta política y judicial en la Casa Rosada. Lejos de ser un cierre diplomático convencional, el operativo de retorno —gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)— es visto por la administración de Javier Milei como una intromisión inaceptable en las relaciones exteriores. El Ejecutivo cuestiona los canales utilizados y sospecha de una «diplomacia paralela» que evitó los carriles oficiales del Estado argentino para favorecer intereses particulares.
Sospechas de «diplomacia paralela» y vínculos con Caracas
El malestar oficial radica en que la repatriación no fue fruto de una gestión entre Estados, sino de un acuerdo entre dirigentes deportivos y el gobierno de Delcy Rodríguez. Según Perfil, en las cabezas de la Casa Rosada está bajo análisis la posibilidad de avanzar en materia penal para que se explique cuál es el vínculo que tienen los dirigentes involucrados con Venezuela y con el gobierno que hoy preside Delcy Rodríguez. Las autoridades nacionales consideran «vidriosa» la actuación de los directivos del fútbol, quienes habrían servido como una «tercera vía» para evitar que el gobierno de Milei o el de Trump capitalizaran políticamente el regreso del uniformado.
En este contexto, fuentes de alta jerarquía en el Ejecutivo han sido tajantes respecto a las próximas acciones. “Van a tener que explicar su vínculo con el ‘régimen chavista’”, explicó una alta fuente de la Casa Rosada y agregó: “El Gobierno va a tratar de responder la pregunta de por qué tienen el vínculo que tenían”. La mirada está puesta sobre figuras como Luciano Nakis y Fernando Islas Casares, quienes mantuvieron conversaciones directas con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), puenteando el protocolo de Cancillería.
El rol de Chiqui Tapia y el futuro judicial de la causa
El trasfondo de esta disputa también alcanza al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. En el Gobierno reconocieron que había indicios de las tratativas de Tapia con el país que, hasta fines del año pasado, gobernaba Nicolás Maduro. Dada su situación procesal y su imposibilidad de salir del país, el mandamás del fútbol había solicitado un permiso especial para viajar al exterior, el cual le fue denegado por la Justicia. Esta restricción refuerza la tesis oficial de que se buscaron canales alternativos para concretar un retorno que Venezuela no quería entregar al Gobierno argentino como una “foto triunfal”.
Mientras la justicia evalúa la legalidad de estas gestiones, el gendarme catamarqueño —que llegó en un avión privado de la empresa Baires Fly— ya se encuentra en suelo argentino. Aunque se viralizó una imagen de Gallo con la camiseta de la Selección Nacional, al aterrizar debió vestir su traje de fajina para ser recibido por los ministros Pablo Quirno y Alejandra Monteoliva, la senadora Patricia Bullrich y el gobernador Raúl Jalil. No se descarta que Javier Milei se reúna con él en los próximos días, buscando retomar la centralidad institucional sobre un caso que, por ahora, tiene a la AFA en la mira penal.




