La diócesis local y la Municipalidad avanzan en un proyecto que combina producción de aceite de oliva con un esquema cooperativo. La Chacra 56 será el epicentro de la almazara, que incluye cisternas, riego por canales y capacitaciones para pequeños productores. «Queremos construir un espacio de encuentro comunitario», destacó el obispo Roberto Álvarez.
En Rawson comenzó a tomar forma una iniciativa que combina producción, organización comunitaria y desarrollo local, con un eje poco habitual para este tipo de experiencias. Una chacra de la ciudad aparece hoy como el punto de partida de un proyecto olivícola que busca ir más allá de la producción tradicional, incorporando un esquema de trabajo colectivo que apunta a integrar a distintos actores de la región.
Un trabajo conjunto entre el Municipio y la Diócesis
La propuesta avanza a partir de un trabajo conjunto entre la Municipalidad de Rawson y la Diócesis local, que definieron una estrategia común para impulsar la actividad. En ese marco, el intendente Damián Biss y el obispo diocesano, Roberto Álvarez, encabezaron una reunión en la que se delinearon los próximos pasos del emprendimiento y se consolidó el esquema de cooperación institucional.
El proyecto tiene un punto concreto de desarrollo en la Chacra 56, donde se prevé la instalación de una almazara que funcionará como eje productivo. La iniciativa no solo apunta a generar aceite de oliva, sino también a crear una estructura que permita organizar el trabajo de productores y actores vinculados a la actividad en un mismo circuito.
Un proyecto con orientación cooperativa
Uno de los aspectos centrales del plan es su orientación cooperativa, una característica que lo diferencia de otros desarrollos productivos. «El objetivo del proyecto no se limita al desarrollo productivo; queremos construir un espacio de encuentro comunitario», expresó Álvarez, al explicar que la propuesta busca combinar trabajo, formación y participación.
La planificación técnica del emprendimiento avanzó en las últimas semanas con reuniones específicas donde se definieron aspectos clave de la infraestructura. «En cada reunión técnica avanzamos en la planificación de la infraestructura necesaria, que incluye la instalación de cisternas, bombas, tanques, canales de riego vinculados al río, además de cercos y accesos al predio», detalló el obispo sobre el estado actual del proyecto.
Infraestructura y formación: los pilares del desarrollo
Esos encuentros permitieron ordenar las etapas de ejecución y proyectar el inicio de obras concretas. Según se indicó, la iniciativa se encuentra en una fase avanzada de planificación, con el objetivo de comenzar próximamente la construcción de la almazara y la instalación de un tanque australiano que será parte del sistema de riego.
El desarrollo no se limita a la infraestructura, ya que también incorpora instancias de formaciónpara quienes participen del proyecto. En ese sentido, se prevén capacitaciones vinculadas al manejo de olivares, con la participación de la Agencia de Desarrollo Económico de Rawson, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el Gobierno provincial.
La idea es que el crecimiento de la actividad vaya acompañado por la generación de conocimientos específicos, lo que permitiría sostener el proyecto en el tiempo y ampliar su alcance. De esta manera, se busca que pequeños productores puedan integrarse con herramientas concretas y no solo como parte de una estructura organizativa.
Una dimensión social que fortalece la comunidad
Además del componente productivo, el proyecto incorpora una dimensión social que apunta a generar vínculos dentro de la comunidad. La intención es que el espacio funcione como un punto de encuentro, donde el trabajo con los olivares conviva con una lógica de cooperación que fortalezca la participación colectiva.
El acompañamiento institucional también aparece como un factor clave para sostener el desarrollo. En la reunión participaron el presidente del Instituto Provincial del Agua, Esteban Parra, y el titular de la Agencia de Desarrollo Económico de Rawson, Fernando Vosecky, quienes forman parte del esquema que articula recursos técnicos y planificación.
Un modelo que combina producción, comunidad y Estado
La iniciativa avanza así en un modelo que combina producción agrícola, organización comunitaria y respaldo estatal, con la expectativa de generar impacto económico en la ciudad. En ese contexto, la evolución del proyecto en los próximos meses marcará si logra consolidarse como una alternativa sostenible para el desarrollo local.
La Chacra 56, que hasta hace poco era un terreno más, se perfila como el corazón de un emprendimiento que aspira a transformar la realidad productiva de Rawson, con el aceite de oliva como símbolo de un trabajo colectivo que trasciende lo económico.




