La esperanza vuelve a echar raíces en la Cordillera. Tras el devastador paso de los incendios, el proceso de reconstrucción habitacional alcanzó un hito fundamental con la entrega de las primeras viviendas
A diferencia de los planes de urbanización tradicionales, esta iniciativa destaca por un componente emocional y logístico clave: las familias regresan exactamente al mismo lote donde el fuego lo destruyó todo, evitando relocalizaciones forzosas y preservando el arraigo de los vecinos.
Un sistema constructivo ágil y adaptado al clima
Desde el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), Guillermo Espada James confirmó que las llaves ya están cambiando de manos. El éxito de esta etapa radica en la elección de un sistema de construcción en madera que no solo acelera los tiempos de ejecución, sino que cumple con rigurosos estándares de seguridad y eficiencia térmica.
“Son viviendas que con muy poco se calefaccionan”, detalló el funcionario, subrayando una característica vital para la zona cordillerana, donde las bajas temperaturas dominan gran parte del año. El trabajo no se limitó a levantar paredes; en cada terreno fue necesario realizar movimientos de suelo, construir nuevas plateas y rehabilitar las conexiones de servicios básicos que habían sido arrasadas por el fuego.
Intervención simultánea en todo el territorio
La estrategia de reconstrucción no avanza en bloque, sino de forma atomizada. Al tratarse de viviendas distribuidas en puntos específicos y terrenos con condiciones particulares, los equipos técnicos intervienen de manera simultánea en diferentes sectores. Esta logística requiere una coordinación milimétrica entre las áreas de infraestructura, desarrollo social y servicios públicos.
Mientras la Cordillera concentra los esfuerzos de emergencia, el IPV mantiene otros frentes abiertos en la provincia. En localidades como Dolavon, se lograron finalizar unidades que habían quedado inconclusas de gestiones anteriores, demostrando una reactivación general de la obra pública habitacional en plazos reducidos.
Nuevas condiciones para sostener el sistema
Ante una demanda habitacional que Espada James calificó como «muy alta», la provincia ha implementado nuevos requisitos para los adjudicatarios con el fin de garantizar la sostenibilidad del sistema a largo plazo. Actualmente, se solicita a los beneficiarios la presentación de dos codeudores solidarios.
Este esquema de garantías busca asegurar el recupero de las cuotas, permitiendo que el fondo habitacional se retroalimente y pueda dar respuesta a miles de familias que aún esperan por su techo propio, tanto en las grandes ciudades como en las comunas más pequeñas del interior provincial.




