Las vidrieras de ropa comenzaron a mostrar nuevamente carteles de 12 cuotas sin interés en un intento por sostener ventas que no logran repuntar. La estrategia, que durante años se concentró en electrodomésticos y bienes durables, ahora se extiende al rubro textil ante un escenario de consumo debilitado.
El cambio refleja la necesidad urgente de reactivar operaciones en locales y cadenas comerciales. El presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, Claudio Drescher, describió el escenario con crudeza: “No se vende nada, ni lo caro ni lo barato, ni lo importado ni lo nacional” .
El Banco Nación lanzó 20 cuotas sin interés y el resto sigue
La decisión de ampliar los planes de financiamiento aparece en paralelo a una flexibilización monetaria que busca inyectar liquidez en el sistema. La reducción de encajes bancarios impulsada por el Banco Central apunta a abaratar el crédito y fomentar tanto el consumo como la inversión. En ese contexto, el Banco Nación lanzó promociones que permiten financiar compras en hasta 20 cuotas sin interés, lo que presiona al resto de los sectores a replicar esquemas similares. La iniciativa incluye productos tecnológicos, artículos para el hogar y otros bienes. La competencia por captar consumidores se traslada al terreno del financiamiento.
El sector de la indumentaria adoptó esa lógica al inicio de la temporada otoño-invierno, en un momento donde las ventas no logran consolidarse. Las empresas ya venían aplicando descuentos, pero ahora suman cuotas largas como incentivo adicional. La apuesta busca compensar la pérdida de poder adquisitivo.
“Las 12 cuotas son el signo de la desesperación”
Drescher planteó que “las 12 cuotas son el signo de la desesperación, un manotazo de ahogado”, en referencia al uso extendido del crédito como recurso para sostener ventas. El empresario advirtió que el costo financiero de estos planes ronda el 20% y golpea directamente la rentabilidad. En muchos casos, las empresas no logran trasladar ese costo al precio final.
Los datos muestran la magnitud del problema: las ventas del rubro cayeron 8,4% interanual en el primer bimestre, mientras que el desplome llega al 40% si se compara con 2023. Esa caída obliga a redefinir estrategias comerciales en toda la cadena. El financiamiento aparece como una herramienta para sostener el nivel de actividad.
La crisis textil: 2.924 empresas cerraron en dos años
La crisis del sector se refleja además en el cierre de empresas y locales: entre 2024 y 2025 dejaron de operar 2.924 firmas de la cadena textil, junto con cientos de unidades productivas y comerciales. Esa contracción impacta tanto en la industria como en la venta minorista. La caída del consumo atraviesa toda la estructura.
El problema no se limita a la indumentaria, ya que en electrodomésticos también crece la preocupación por la morosidad. Según datos de EcoGo, la irregularidad en los créditos del sector alcanzó el 41% , lo que pone en duda la sostenibilidad de las cuotas sin interés. Ese nivel de incumplimiento condiciona las decisiones de financiamiento.
Las pymes no pueden seguir el ritmo: falta un programa unificado
Desde CAME señalaron que, en el caso de las pymes, estas promociones no se generalizan porque no existe un programa unificado como lo fue Cuota Simple. La falta de escala y el alto costo financiero dificultan su implementación. En ese marco, el uso de cuotas aparece como una herramienta parcial frente a un problema más profundo.
Las 12 cuotas sin interés vuelven como un intento desesperado por frenar la caída de las ventas, pero el sector advierte que la morosidad y los costos financieros limitan su impacto. El consumo no repunta y la estrategia del crédito, por ahora, no alcanza.




