Tras el ultimátum de 48 horas dictado por el Gobierno de Javier Milei, el encargado de Negocios de Irán, Mohsen Soltani Tehrani, abandonó el país este sábado junto a su familia
La salida del diplomático, declarado «persona non grata» a pedido de Israel, marca un nuevo mínimo histórico en el vínculo bilateral y deja tras de sí un mensaje de alerta sobre la posición geopolítica de la Casa Rosada.
Un adiós escoltado y con críticas a la alineación oficial
Soltani Tehrani partió desde Aeroparque en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, custodiado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Antes de despegar, el funcionario persa manifestó su desacuerdo con la medida y advirtió sobre las consecuencias de la postura adoptada por el Ejecutivo nacional. «No tiene sentido que Argentina se sume a la guerra de Irán», sostuvo, remarcando que ambos pueblos no han sido ni serán enemigos en el futuro.
El diplomático criticó la decisión de expulsarlo —siendo el único representante de alto rango en la sede de Figueroa Alcorta— y aseguró que esta acción «no favorece a la Argentina, sino que empeora aún más las cosas». A pesar de la tensión política, dedicó palabras de agradecimiento a la sociedad argentina por el trato recibido durante sus cuatro años de gestión y destacó la nobleza de la comunidad iraní residente en el país.
El trasfondo de una ruptura anunciada
La relación entre Buenos Aires y Teherán atraviesa su momento más crítico desde los atentados a la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994). Bajo la administración de Milei, el alineamiento total con los intereses de Benjamín Netanyahu y Donald Trump ha derivado en la calificación de Irán como «enemigo» y la declaración de terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Si bien el Gobierno evaluó la ruptura total de relaciones, por el momento la embajada iraní en Buenos Aires continúa operativa con personal administrativo mínimo. En contrapartida, la sede argentina en Teherán fue evacuada en junio de 2025 por razones de seguridad, trasladando sus funciones a Azerbaiyán. Con la salida de Soltani Tehrani, el canal de diálogo oficial queda virtualmente clausurado, a la espera del próximo viaje del presidente Milei a Jerusalén a fines de este mes.




