Durante el último año, YPF logró resultados que en otro contexto hubieran marcado un cierre ampliamente positivo. La producción en Vaca Muerta creció con fuerza, la eficiencia operativa alcanzó niveles destacados y el flujo de fondos se mantuvo sólido.
Sin embargo, el balance final mostró un dato que sorprendió incluso dentro del sector energético. La compañía cerró 2025 con una pérdida neta superior al billón de pesos, pese a haber registrado ganancias en su operación principal.
Resultado operativo positivo: $2,27 billones de ganancia
Los números muestran que la actividad central de la empresa fue rentable. El resultado operativoalcanzó los 2.279.171 millones de pesos, una cifra que refleja el impulso del desarrollo no convencional, especialmente en Vaca Muerta. La producción en la formación neuquina creció con fuerza y la eficiencia operativa alcanzó niveles destacados.
El giro hacia el rojo aparece al incorporar factores extraordinarios. Desde la empresa explicaron que “el principal factor que arrastró el resultado final a terreno negativo fue un cargo impositivo extraordinario de 1.520.119 millones de pesos”, vinculado a la regularización de deudas fiscales acumuladas. Ese proceso implicó cerrar controversias con el fisco por el uso de quebrantos impositivos. El impacto total del impuesto a las ganancias ascendió a 2.394.827 millones de pesos, una cifra que por sí sola explica gran parte del resultado negativo.
Salida de campos maduros: una pérdida de $517.862 millones
A ese componente se sumaron decisiones estratégicas vinculadas al negocio tradicional. La empresa avanzó con la salida de campos maduros, lo que obligó a ajustar el valor de esos activos ante una caída más pronunciada de la producción esperada. En ese marco, la firma reconoció que “la Sociedad reconoció una pérdida por cambios en el valor razonable de los activos mantenidos para la venta por 517.862 millones de pesos”, asociada a la menor performance de esos yacimientos.
El proceso de desprendimiento incluyó 46 áreas convencionales en todo el país. Esta reconfiguración del negocio también generó costos adicionales, como materiales obsoletos y provisiones para reorganizar servicios y personal. Desde la compañía sostuvieron que “esta disposición de activos relacionados con campos maduros es consistente con los planes de gestión de la Sociedad”, en línea con una estrategia que busca concentrar recursos en el desarrollo no convencional.
Inversión récord en Vaca Muerta: más de $27,6 billones
A pesar del resultado contable, el nivel de inversión marcó un récord. El gasto en infraestructura, equipos y desarrollo superó los 27,6 billones de pesos, con foco casi exclusivo en Vaca Muerta y su expansión. Ese movimiento se proyecta hacia nuevas etapas. Entre ellas aparece el desarrollo de infraestructura clave como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y el avance del plan de exportación de gas natural licuado.
En ese sentido, la empresa destacó que “la petrolera impulsa el ‘Proyecto LNG’ para procesar gas de Vaca Muerta mediante plantas flotantes de licuefacción en Río Negro”, con un horizonte de exportación a 20 años.
Liquidez sólida a pesar del rojo final
Más allá del rojo final, la compañía mantiene liquidez. Al cierre del ejercicio, contaba con 1.352.703 millones de pesos en caja, lo que le permite sostener sus planes de expansión y desarrollo en el mediano plazo. YPF tuvo su mejor año operativo en Vaca Muerta, pero las decisiones fiscales y los ajustes internos cambiaron el resultado final y dejaron un balance inesperado.




