La cosecha en el Valle Inferior del Río Chubut reafirma el potencial del cultivo como motor de la ganadería local.
En la chacra del productor López Olaciregui, el trabajo conjunto entre el sector público y privado marca el camino hacia la eficiencia productiva.

Producción local para un mercado exigente
En un contexto económico donde el transporte encarece cada eslabón de la cadena, producir el alimento «en casa» dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad. La cosecha de maíz en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh) está finalizando con resultados que generan optimismo en el sector bovino.

Con más de 1.000 hectáreas sembradas en la región, el cultivo se ha transformado en un insumo crítico para el engorde, permitiendo a los productores mitigar el impacto de los fletes y ganar competitividad frente a otras zonas ganaderas del país.
Rindes y Tecnología: El éxito de la Chacra López Olaciregui
Uno de los puntos altos de la temporada se registra en la chacra del productor López Olaciregui, donde se lleva adelante una prueba piloto que combina la inversión privada con el acompañamiento técnico público. Los números hablan por sí solos:
Rendimiento: Se han superado las 50 toneladas de materia verde por hectárea.
Destino: El total de la producción se orienta principalmente al silaje de planta entera, pieza fundamental para la dieta de engorde bovino.

Innovación: La implementación de ciclos cortos y el uso eficiente de la tecnología bajo riego han permitido optimizar los tiempos y asegurar la calidad del forraje.
»La adopción de ciclos cortos y el manejo preciso del riego son los pilares que potencian la eficiencia del maíz en nuestro valle», señalan técnicos vinculados al proyecto.
Un horizonte estratégico
La finalización de la cosecha no solo asegura el stock de alimento para los próximos meses, sino que reafirma la importancia estratégica del maíz para la autonomía del VIRCh. La capacidad de transformar el agua y la tierra chubutense en carne de alta calidad, reduciendo la dependencia de granos provenientes de otras provincias, marca un antes y un después para la ganadería patagónica.
Claves de la campaña:
Sustentabilidad económica: Reducción drástica de costos logísticos.
Sinergia: Colaboración estrecha entre el Ministerio de Agricultura/INTA y los productores locales.
Volumen: Consolidación de un área de siembra que ya supera la barrera de las mil hectáreas.




