Un nuevo golpe al bolsillo de la industria pesquera argentina complica las negociaciones salariales con el gremio de la estiba y pone en riesgo el inicio de la temporada de langostino
El reciente incremento en los precios del combustible, aplicado este lunes, ha generado una alarma inmediata en la industria pesquera de la Patagonia. Con los costos de operación al límite, la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) advirtió que el sector se encuentra en una situación de extrema fragilidad, lo que imposibilita absorber nuevas demandas económicas que no estén alineadas con la realidad del mercado global.
El conflicto con la estiba y la competitividad exportadora
En este escenario de tensión, el foco de conflicto se centra en el pedido de aumento salarial del 26% impulsado por el SUPA (Sindicato de Estibadores Portuarios Argentinos). Desde la patronal, encabezada por Agustín de la Fuente, aseguran que aceptar este porcentaje quitaría competitividad al langostino argentino en las góndolas internacionales, donde la demanda ya muestra signos de agotamiento.
«Hoy no se podría acceder o por lo menos aceptar ese incremento que están solicitando», remarcó De la Fuente, subrayando que la industria debe priorizar la sostenibilidad de los puestos de trabajo en un contexto donde otros sectores, como la construcción, sufren caídas drásticas y una falta de actividad preocupante. A diferencia de las paritarias con las tripulaciones, que ya fueron cerradas con éxito, el estancamiento con el gremio de la estiba se presenta como el último gran obstáculo para que la materia prima ingrese a las plantas de procesamiento.
Viernes clave para el futuro del langostino
La mirada del sector está puesta en el próximo viernes, fecha en la que se reunirá la Comisión de Seguimiento de Langostino. En este encuentro, donde participan el INIDEP y las autoridades de aplicación, se definirán los proyectos de prospección y se analizará el estado del recurso tras la última campaña de investigación. Este margen de pocos días es visto por los empresarios como la última oportunidad para «encauzar» el diálogo con el sindicato liderado por Alexis Gutiérrez.
Pese a las diferencias actuales, desde CAPIP destacan la relación histórica de respeto con el SUPA y apelan a la reflexión de los trabajadores. El objetivo es encontrar un punto de equilibrio que permita iniciar la zafra, optimizando costos en logística y energía para garantizar que el producto local siga llegando al mundo sin poner en riesgo la estabilidad de las pymes familiares que integran la cadena productiva.
