JP Morgan analiza el Súper RIGI: oportunidades y dudas sobre nuevas inversiones.
El banco de inversión JP Morgan realizó un exhaustivo análisis sobre el recientemente presentado «Súper RIGI» (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias), destacando que se trata de una herramienta estructuralmente superior al régimen original.
Si bien la entidad financiera ponderó positivamente los beneficios fiscales y regulatorios que propone el Gobierno, planteó un interrogante fundamental: la capacidad real del programa para atraer inversiones genuinamente nuevas en lugar de simplemente captar proyectos que ya tenían previsto radicarse en el país.
El foco en sectores de alto impacto tecnológico
El esquema diseñado por la administración nacional exige una inversión mínima de 1.000 millones de dólares y apunta específicamente a actividades de alto valor agregado que, hasta el momento, no cuentan con una escala de desarrollo significativa en el territorio nacional.
Según el informe de JP Morgan, esta focalización en sectores como la infraestructura de inteligencia artificial, la fabricación de semiconductores y la biotecnología avanzada es un acierto, ya que permite a la Argentina insertarse en cadenas globales de valor donde históricamente ha tenido una presencia nula o marginal.
Desde el banco subrayan que el diseño del programa es «acotado y preciso», lo que ayudaría a evitar superposiciones con el RIGI convencional al establecer reglas claras de exclusión para proyectos que ya estén en marcha. Asimismo, consideraron que el costo fiscal para el Estado sería limitado, dado que al incentivar el surgimiento de industrias inexistentes, el Gobierno no estaría resignando recaudación presente, sino apostando a la creación de una base impositiva futura.
Incentivos clave y competitividad global
Para los analistas del gigante de Wall Street, el «Súper RIGI» ofrece condiciones que abordan obstáculos históricos para la radicación de capitales de frontera. Entre los puntos más destacados, mencionaron la alícuota reducida del 15% en el Impuesto a las Ganancias, la plena libertad cambiaria desde el inicio, la estabilidad jurídica garantizada por 30 años y el acceso directo al arbitraje internacional.
Estos elementos, combinados con una reducción progresiva en la tributación sobre dividendos, están diseñados para fomentar la reinversión temprana y proteger los incentivos frente a mecanismos globales de impuestos mínimos.
El desafío de la aprobación legislativa
A pesar de la solidez técnica del proyecto, el informe advierte que el principal escollo sigue siendo el ámbito político y no el económico. Se espera que la oposición parlamentaria centre sus críticas en las posibles restricciones a las facultades fiscales de las provincias, así como en las amplias garantías jurídicas ofrecidas a los inversores extranjeros.
Pese a este panorama complejo, el escenario base de la entidad financiera es que el régimen finalmente será aprobado. Según JP Morgan, si se logra dar luz verde a esta iniciativa, la puesta en marcha de los primeros proyectos —especialmente en áreas como el hidrógeno verde o la química de especialidad— marcaría un cambio estructural definitivo en la composición exportadora argentina.
