La reciente salida de Manuel Adorni del esquema gubernamental desató inmediatas repercusiones en el arco político
El legislador porteño de la Coalición Civica, Hernán Reyes, analizó con dureza el escenario y aseguró que la dimisión no responde a una estrategia planificada ni a una decisión voluntaria del Poder Ejecutivo, sino que representa «una consecuencia directa del hartazgo de los argentinos» frente a lo que definió como un ciclo de contradicciones y falta de transparencia.
Cuestionamientos a la narrativa oficial y la salida de Adorni
Reyes relativizó los términos formales en los que se comunicó el alejamiento del exfuncionario, tildando la tradicional misiva de agradecimiento dirigida al Presidente como una «decisión táctica de poca monta». Para el referente parlamentario, la salida forzada expone una profunda grieta entre la retórica de la gestión actual y sus prácticas cotidianas en la administración pública.
«Yo creo que Adorni no renuncia ni Milei se la acepta. A Adorni lo echamos los argentinos después de seis meses de ver y hartarnos de la mentira y del engaño», sentenció el legislador en declaraciones radiales a Splendid AM 990. En esa misma línea, advirtió que el oficialismo comete un error severo al intentar sostener figuras cuestionadas mientras levanta banderas de superioridad moral frente a la denominada «casta».
El debate de fondo: la lógica política y el desembarco de Santilli
El dirigente porteño señaló que, si bien la vacante generada puede otorgarle un margen de maniobra temporal y «oxígeno» a la gestión de La Libertad Avanza, el verdadero desafío estructural radica en modificar el funcionamiento interno del Gobierno. Según su mirada, la conducción nacional debe abandonar la idea de una gestión centralizada y unipersonal para dar paso a mecanismos democráticos tradicionales.
Ante la posibilidad de que Diego Santilli asuma un rol de peso dentro de la Jefatura de Gabinete, Reyes evaluó que su incorporación aportaría un perfil técnico diferente, caracterizado por el diálogo, la articulación de vínculos y la anticipación de conflictos. «Es una nueva oportunidad que tiene el Gobierno para cambiar la lógica», remarcó, aunque aclaró que la llegada de nombres con trayectoria no bastará si se mantiene la opacidad institucional.
Críticas al consentimiento interno y la transparencia
Hacia el final de su intervención, el legislador apuntó de forma directa contra el núcleo duro de la Casa Rosada, extendiendo la responsabilidad política del desempeño del exvocero hacia el mandatario nacional y la secretaria general de la Presidencia.
Reyes concluyó afirmando que el relato «anticasta» carece de un sustento ético real y funciona más bien como una plataforma ideológica orientada a desmantelar el aparato estatal. «Quisieron vender que venían a romper con la corrupción y los negociados, pero eso no sucedió», sentenció, subrayando que las decisiones de Adorni contaron en todo momento con el aval directo de Javier y Karina Milei.
