Un violento crimen que conmovió a la comunidad de Puerto Madryn llegó a un punto de resolución judicial tras un intenso trabajo de investigación.
El trágico episodio ocurrió en plena vía pública y desencadenó un exhaustivo despliegue policial para dar con el responsable. Tras el avance indiscutible de las pruebas recabadas en la causa, el acusado debió reconocer formalmente su culpabilidad en el hecho, cerrando el proceso penal mediante un acuerdo judicial con la conformidad de la familia de la víctima.
Ataque mortal en Los Piletones: el trágico desenlace de Lucas Cuello
El violento episodio ocurrió el 12 de octubre de 2024, mientras Lucas Matías Cuello, de 38 años, caminaba por un sector paralelo a la Avenida del Trabajo en la zona de Los Piletones. Según los datos reconstruidos por la investigación judicial, Máximo Agustín Oggero se cruzó en el camino de la víctima y, tras un breve intercambio de palabras, lo atacó de forma letal con un arma blanca, provocándole una herida en el tórax que le ocasionó la muerte de manera instantánea.
Atento a las pruebas contundentes acumuladas en su contra, Oggero confesó su responsabilidad y fue condenado a ocho años de prisión de efectivo cumplimiento bajo la figura de autor del delito de homicidio, tipificado en el artículo 79 del Código Penal. De acuerdo con la información publicada por Canal 12, el fallo se resolvió mediante un juicio abreviado acordado por el fiscal Alex Williams y el funcionario Juan Pablo Santos, siendo homologado por la jueza María Inés Bartels y respaldado por la familia del fallecido a través del querellante Carlos Villada.
Clave policial: más de 400 horas de video para acorralar al homicida
El esclarecimiento del hecho demandó un complejo y meticuloso trabajo coordinado entre la Fiscalía y la División Policial de Investigaciones. Durante las tareas de inteligencia, los peritos revisaron e inspeccionaron más de 400 horas de registros de cámaras de seguridad públicas y privadas instaladas en los alrededores del lugar del crimen.
El minucioso análisis de esas grabaciones, sumado al aporte de diversos testimonios, permitió reconstruir con absoluta precisión los últimos movimientos de la víctima, ubicar a Oggero en la escena exacta del ataque y trazar todo su recorrido de fuga posterior. Gracias a esta contundente evidencia tecnológica y testimonial, las autoridades acorralaron al homicida y lograron cerrar el trágico caso sucedido en Puerto Madryn.
