Una verdadera revolución logística e industrial está a punto de quebrar la histórica dependencia portuaria que asfixia a la Patagonia argentina.
Tras permanecer sumido en un abandono total y desidia estatal durante más de dos décadas, el ambicioso proyecto naval del sur del país ha tomado un impulso imparable que promete sacudir los cimientos del negocio pesquero nacional. El histórico monopolio de la provincia de Buenos Aires en la reparación de buques tiene los días contados ante el avance de una megaobra estratégica.
El fin del millonario éxodo de los barcos chubutenses hacia el norte bonaerense ya es una realidad con fecha de vencimiento. El secretario coordinador y representante provincial en el Consejo Federal Pesquero, Andrés Arbeletche, confirmó con absoluto optimismo el avance de los trabajos en la planta naval comodorense y adelantó que el astillero en Comodoro Rivadavia estará listo en octubre para su inauguración oficial, transformando para siempre la matriz productiva regional.
El fin de una anomalía insólita: reparación y construcción en la Patagonia
Para el funcionario provincial, la histórica obligación de recurrir a talleres ajenos a la región representaba un freno absurdo para el desarrollo local. «Es insólito que nuestros barcos se tengan que ir hasta Mar del Plata o Buenos Aires para poder hacer sus mantenimientos. Es algo que no tiene ningún sentido», sentenció Arbeletche de manera tajante. La nueva planta naval romperá ese esquema ineficiente gracias a la instalación de un modernísimo sistema de elevación syncrolift y un cuerpo de ingenieros y técnicos altamente capacitados en el exterior del país.
La megaestructura no se limitará a parches menores, sino que tendrá una capacidad operativa total orientada a la atención integral de todos los estratos de la actividad marina:
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Mantenimiento y reparación de flota amarilla: Los barcos artesanales y de menor escala de la costa local tendrán soporte inmediato.
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Atención de la flota colorada: Los grandes buques pesqueros de altura ya no perderán tiempo ni fortunas esperando turnos colapsados en el norte.
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Construcción de barcos nuevos: El predio recuperado del olvido se convertirá en una usina de fabricación con sello patagónico.
Ventaja competitiva frente al norte y la batalla por el valor agregado
Al contrastar la realidad extractiva, Arbeletche marcó una notable diferencia a favor de Chubut en comparación con los competidores bonaerenses: «Tenemos la suerte de tener un caladero que está muy cercano a la costa; eso hace que tengamos una ventaja competitiva importante». Esta proximidad geográfica y la continua renovación de las embarcaciones de la provincia contrastan fuertemente con el panorama crítico de Mar del Plata, donde la antigüedad de los buques y los asfixiantes costos de fletes y logística reducen al mínimo la rentabilidad empresaria.
No obstante, el funcionario admitió que el gran desafío que comparten ambos distritos marítimos se centra en la industrialización en tierra de la materia prima. En intensas conversaciones con el intendente marplatense, Guillermo Montenegro, se planteó la urgencia de diseñar mecanismos que permitan exportar los recursos con mayor valor agregado. «Necesitamos que no salgan bloques, que no salgan solamente cajitas de langostino entero», remarcó el representante del Consejo Federal Pesquero, señalando la urgencia de una reforma estructural.
Menos impuestos y reforma laboral para salvar la crisis de Comodoro
Para alcanzar este salto tecnológico y atraer inversores con permanencia a largo plazo, el funcionario delineó una tríada de reformas urgentes basadas en previsibilidad macroeconómica, reducción de la carga impositiva y competitividad laboral. En este sentido, adelantó que se está diseñando un acuerdo clave para bajar impuestos a la actividad pesquera, aclarando de forma defensiva que la búsqueda de una mayor eficiencia en los convenios colectivos de trabajo «no implica una baja salarial», sino la creación de esquemas dinámicos de producción.
La entrada en juego del astillero destruirá los sobreprecios del mercado. «Hoy tenemos barcos que tienen que esperar turno en Mar del Plata porque hay pocos astilleros; eso es un costo, y al haber poca competencia el empresario cobra más caro», graficó. La nueva competencia desplomará las tarifas de mantenimiento y servirá de escudo ante la recesión. El procesamiento de merluza y el polo naval serán una rueda de auxilio vital para Comodoro, coronando lo que Arbeletche definió como un «buen hito de gestión del gobernador Ignacio Torres». El puerto de origen queda de lado ante un logro histórico: lo único que importa es que la soberanía logística se queda en la Patagonia.
