Añelo, en alerta: el intendente pide frenar la migración familiar.
El intendente de Añelo, Fernando Banderet, lanzó un pedido urgente y directo a quienes planean trasladarse al corazón de Vaca Muerta: «No se vengan con la familia».
La autoridad local advirtió que la localidad neuquina, motor del desarrollo hidrocarburífero del país, atraviesa una saturación crítica en sus servicios esenciales de salud y educación debido a un flujo migratorio interno constante que ha superado la capacidad de respuesta de la infraestructura municipal.
El impacto de la migración masiva
El crecimiento demográfico en la zona ha sido exponencial en los últimos años. Según datos precisos del intendente, en 2024 llegaron más de 1.400 personas, cifra que ascendió a 1.700 en 2025 y que ya suma 546 nuevos habitantes en lo que va de 2026, sin contabilizar a cerca de un 20% de la población que no registra formalmente su cambio de domicilio.
Este aluvión de trabajadores, provenientes principalmente del norte del país como Salta y Tucumán, ha puesto en jaque las currículas escolares y la demanda asistencial en los centros de salud locales.
Un desarrollo a dos velocidades
La situación en Añelo refleja el contraste de una economía que crece de forma desigual. Mientras que el sector energético bate récords de producción —con 628.924 barriles equivalentes por día en abril— y el gobierno provincial celebra el aumento en la creación de empresas, la infraestructura básica aún lucha por alcanzar el ritmo del boom extractivo.
Recién en marzo de este año, los vecinos pudieron acceder a la red de gas natural domiciliaria tras décadas de una carencia que el gobernador Rolando Figueroa calificó como una «injusticia» inadmisible en el corazón gasífero de la Argentina.
La advertencia de la gestión local
Banderet fue tajante al aclarar que, aunque Añelo recibe con los brazos abiertos a quienes buscan oportunidades laborales, es necesario que la llegada de personas esté acompañada por un empleo seguro.
El intendente busca así evitar que el asentamiento de nuevas familias profundice los déficits habitacionales y sociales en una localidad que, según proyecciones del ministro Federico Sturzenegger, se prepara para ser parte de un Neuquén que albergará a un millón y medio de personas en las próximas tres décadas. El desafío para las autoridades será, por tanto, convertir este potencial económico en bienestar real para sus habitantes, antes de que el crecimiento termine de colapsar los servicios básicos de la zona.
