En un escenario internacional de máxima relevancia política y gremial, el corazón productivo y energético de la República Argentina se plantó con firmeza ante los ojos del mundo.
El secretario general de la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles (FASIPEGyBIO), Mario Lavia, lanzó una contundente e inapelable advertencia global respecto al futuro operativo del yacimiento de Vaca Muerta.
El líder sindical condicionó la paz social y el sustento de la industria al advertir que resulta urgente y obligatorio garantizar reglas de juego claras que atraigan capitales privados de forma inmediata, evitando así una catástrofe laboral en las provincias hidrocarburíferas.
Las fuertes declaraciones del dirigente resonaron con fuerza en la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), celebrada en Ginebra, Suiza. El gremialista aprovechó este foro mundial —que reúne de forma anual a representantes de gobiernos, corporaciones empresarias y centrales obreras de todo el planeta— para sacudir la agenda energética y defender los intereses de los trabajadores locales.
La tajante advertencia en Suiza: Sin dinero no hay paz social
Lavia fue lapidario al exponer la frágil realidad económica que atraviesan los yacimientos locales, asegurando que la única vía para blindar el desarrollo argentino es la inyección constante de recursos financieros. “Es absolutamente indispensable generar las condiciones macroeconómicas y normativas necesarias para que continúen y se profundicen las inversiones en Vaca Muerta, porque de esa decisión dependen de manera directa miles de puestos de trabajo genuinos y el sustento económico de numerosas economías regionales de nuestro país”, aseveró con extrema dureza el titular de la Federación.
Asimismo, el dirigente petrolero aprovechó el estrado de la OIT para marcarle la cancha a los promotores de la transición ecológica global. Si bien reconoció que la transformación de las matrices energéticas mundiales es una realidad inevitable en el mediano plazo, Lavia exigió que dichos procesos contemplen con rigurosidad la realidad productiva y laboral de cada nación en desarrollo, impidiendo que el ambientalismo internacional ponga en riesgo letal las fuentes de empleo convencionales o destruya la producción nacional.
El ambicioso plan de convertir el yacimiento en un súper polo industrial
Lejos de conformarse con un rol meramente extractivo y exportador de materias primas, la conducción de FASIPEGyBIO planteó una visión estratégica revolucionaria para el sur argentino. El sindicalista insistió en que el arribo de nuevas inversiones de gran escala debe funcionar como el motor principal para transformar definitivamente a Vaca Muerta. El objetivo es dejar atrás el viejo modelo de explotación primaria y consolidar un súper polo de desarrollo tecnológico, interacción productiva regional y generación masiva de empleo calificado.
Para lograr este hito, el dirigente sindical revalidó el valor supremo del diálogo tripartito (Estado, empresas y sindicatos) como la única herramienta institucional válida para construir consensos sólidos y resolver las tensiones del mercado laboral moderno. Al cerrar su intervención en los paneles destinados a debatir sobre las nuevas tecnologías y la capacitación profesional, Lavia recordó que la actividad convencional sigue siendo el verdadero sostén estratégico de la economía nacional, por lo que abandonar la inversión en este sector clave equivaldría a un suicidio financiero e industrial para la Argentina.
