Villarruel asistirá al Día de la Bandera en Rosario pese a no ser invitada por Nación.
La vicepresidenta Victoria Villarruel confirmó que participará este sábado en el acto por el Día de la Bandera en Rosario, marcando una clara señal de autonomía frente a la Casa Rosada. A pesar de no haber sido incluida en la nómina oficial de invitados por el Poder Ejecutivo nacional, la titular del Senado aceptó la invitación cursada por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente rosarino, Pablo Javkin.
Un desafío a la dinámica de la Casa Rosada
Esta decisión de Villarruel se suma a una serie de desplantes institucionales previos, como su ausencia en el tedeum del 25 de mayo. Desde el entorno de la vicepresidenta fueron tajantes al señalar que su presencia en Rosario estaba decidida más allá de las convocatorias oficiales, reafirmando su postura de no ausentarse en fechas patrias. La ubicación de la vicepresidenta en la ceremonia dependerá de las definiciones de protocolo que maneja la Presidencia, aunque se prevé que la logística del espacio —dividido habitualmente entre autoridades nacionales y locales— sea el eje de las negociaciones de las próximas horas.
La presencia de Adorni en medio de la tensión
Por otro lado, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó su asistencia al evento. Su participación en Rosario será observada con lupa, ya que representa su reaparición pública en un momento de alta presión política, marcado por la reciente investigación judicial sobre su patrimonio y los rumores internos sobre su continuidad en el cargo. Se espera que la mayoría del Gabinete Nacional acompañe al presidente Javier Milei en la ceremonia, reforzando la directiva de mostrar unidad en la gestión.
El rol de Santa Fe y la apuesta por la institucionalidad
Para el gobernador Maximiliano Pullaro, el acto en el Monumento Nacional a la Bandera es una oportunidad para fortalecer la institucionalidad, evitando confrontaciones directas con el Gobierno nacional pese a los reclamos pendientes. El mandatario provincial ha optado por gestionar los recursos locales para finalizar obras postergadas, como la restauración del propio Monumento, donde su gestión invirtió más de 4.000 millones de pesos tras años de parálisis. Con esta postura, Pullaro busca mantener un clima de concertación, priorizando la eficiencia en la gestión y la presencia de todas las autoridades en una fecha central para el país.
