El Poder Ejecutivo Nacional busca reordenar su esquema político tras la renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete. En la Casa Rosada recibieron la salida del exministro coordinador —quien se encuentra bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito— con alivio y como una oportunidad de relanzamiento.
La apuesta de la administración de Javier Milei se concentra ahora en la figura de Diego Santilli para asumir la conducción del Gabinete, con el objetivo primordial de recomponer los lazos institucionales con los gobernadores provinciales y las bancadas aliadas en el Congreso.
En los despachos de Balcarce 50 la lectura sobre el desplazamiento es unánime respecto al costo político que generaba la permanencia del exvocero: “Ahora sin esta piedra en el zapato podemos avanzar con las reformas en el Congreso”. Según fuentes gubernamentales, el escándalo patrimonial había paralizado la agenda legislativa y tensionado al extremo los vínculos con los bloques dialoguistas.
Presiones internas, una cumbre clave y el equilibrio de poder
Aunque desde el entorno de Adorni argumentaron motivos estrictamente personales para preservar al Gobierno, dentro de la Casa Rosada confirman que el desenlace fue producto de un desgaste insostenible. “Lo único claro es que se lo cargaban y definió irse”, resumieron desde una terminal oficial. Asimismo, a pesar de las desmentidas de los voceros, fuentes internas ratificaron un encuentro matutino previo a la renuncia entre el Presidente y el exfuncionario en la Quinta de Olivos: “Estuvo ahí con Javier. Está confirmado”.
La postulación de Santilli como sucesor fue diagramada en una reunión clave de la que participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto a Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem. El desembarco del actual ministro del Interior en la Jefatura de Gabinete expone también el delicado equilibrio de fuerzas en el triángulo de poder libertario. Desde el oficialismo analizan la posición estratégica del candidato:
“Santilli quiere ser gobernador de la Provincia. Necesita que Karina lo valide y que Santiago le haga la campaña. No va a romper ni tensionar con ninguno”.
Este movimiento político conllevaría una reestructuración de la arquitectura estatal: el Ministerio del Interior perdería su rango actual para ser absorbido como una vicejefatura dentro de la Jefatura de Gabinete. La interlocución operativa y el armado diario con el Congreso y las provincias quedarían a cargo de Ignacio Devitt, un técnico que ya funcionaba como nexo de confianza entre la Casa Rosada y el parlamento.
La nueva agenda legislativa y el reordenamiento de la comunicación
El principal objetivo del nuevo diseño de Gabinete es destrabar el Senado de la Nación, donde las denuncias contra Adorni habían congelado el tratamiento de pliegos judiciales, ascensos diplomáticos y convenios internacionales. Con el recambio, el Ejecutivo busca recuperar la iniciativa legislativa y avanzar antes de marzo con proyectos clave como el Súper RIGI, la reforma electoral, el paquete de inviolabilidad de la propiedad privada y la Ley Hojarasca.
Por otra parte, la salida de Adorni busca subsanar el profundo malestar que existía entre los equipos de comunicación y la militancia. “No podemos comunicar ni decir nada por Adorni. Es un desastre”, reconocían en los pasillos oficiales semanas atrás.
Con la vacante completada, la Casa Rosada delegará la centralidad de la vocería en el economista Adrián Ravier para retomar los anuncios de gestión y las conferencias de prensa tradicionales. “La salida de Adorni es la mejor noticia que podemos dar. Interna y externamente”, concluyeron desde un importante despacho oficial, mientras el Palacio de Hacienda ultima medidas económicas destinadas a profundizar la baja de la inflación y emitir señales de estabilidad a los mercados.
