El fallecimiento de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora generó inmediatas repercusiones en las organizaciones de derechos humanos del país.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo lamentó el fallecimiento de la referente de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. «Ella estaba siempre viva, siempre activa, siempre generosa», destacó.
La máxima autoridad de la entidad de restitución de identidad ponderó la trayectoria cívica y las virtudes personales de la dirigente fallecida a los 95 años. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, despidió a Taty Almeida tras conocerse la noticia de su muerte a los 95 años y la recordó como una compañera de lucha “activa, generosa y llena de esperanza”.
El recuerdo de la militancia conjunta y el lazo afectivo
En declaraciones a los medios de comunicación, la dirigente social describió el estrecho vínculo que unió a ambas referentes durante casi cinco décadas de demandas colectivas. En diálogo con C5N, Carlotto manifestó su profundo dolor por la partida de una de las referentes más emblemáticas de los organismos de derechos humanos. “Muy triste. Perder una compañera siempre nos duele como un afecto muy especial de tanta lucha, dolor y sonrisa también, porque Taty era una persona que estaba siempre activa, movediza. Nos llevábamos muy bien”, expresó.
Asimismo, rememoró las vivencias compartidas en los diversos actos públicos y el temple con el que afrontaban las instancias de visibilización de sus reclamos. La titular de Abuelas recordó los momentos compartidos a lo largo de décadas de militancia conjunta y destacó el sentido del humor que caracterizaba a Almeida. “A veces subíamos al escenario riéndonos y el público no sabía de qué nos reíamos. Yo quiero recordarla así”, contó emocionada.
Carlotto detalló el impacto que le causó el deceso, del cual no poseía antecedentes sobre complicaciones médicas previas. “Yo no sabía que estaba internada ni enferma. Siempre la veía activa, viva, generosa. Hemos tenido tantas actividades juntas para reírnos, para llorar, para enojarnos también. Es la vida de amigas y compañeras que hemos sufrido tanto”, afirmó. “Esta noticia inesperada me duele en el alma. La vamos a querer siempre”, agregó.
Transición generacional y la continuidad de las organizaciones
Con vistas a las ceremonias oficiales de sepelio, la titular de Abuelas confirmó su traslado a la Capital Federal para participar de los homenajes. La referente de derechos humanos también habló sobre el último adiós a su compañera y admitió la dificultad que le genera afrontar su ausencia. “Ya somos muy mayores, casi centenarias. Me estoy preparando para ir a Buenos Aires a despedirla. No soporto la idea de no verla o no estar donde ella está”, señaló.
Sobre la personalidad de Almeida, destacó que “era una persona de buen humor, de festejo, de tener esperanza” y remarcó que “no estaba ofendida con la vida, al contrario, seguía luchando”. Además, apeló a su fe para imaginar el reencuentro de Taty con su hijo Alejandro, desaparecido durante la última dictadura militar. “Ella estará con su hijo. Los que tenemos fe de que existe una vida superior creemos que se encontrarán en el cielo”, sostuvo.
Para concluir sus reflexiones sobre la pérdida material de la activista, Carlotto ratificó el compromiso de sostener las banderas históricas de la agrupación. “El dolor lo estamos sufriendo nosotros por no tenerla, no verla ni escucharla. Su carácter movedizo y entrañable. La vamos a extrañar, pero vamos a seguir con fuerza en nombre de ella también”, completó.
Por último, al evaluar el panorama institucional y la continuidad de la lucha de Madres y Abuelas, la dirigente aportó precisiones sobre el esquema de conducción actual y el traspaso institucional hacia las nuevas capas de militancia. Consultada sobre el futuro de los organismos de derechos humanos, Carlotto destacó el papel de las nuevas generaciones dentro de Abuelas de Plaza de Mayo. “En Abuelas la comisión directiva es prácticamente de los nietos encontrados. Ellos son los que mantienen la lucha y deciden cómo se trabaja”, explicó.
“Somos dos abuelitas que quedamos, somos muy viejas, y estamos disfrutando que ellos, el día que no estemos nosotros, van a seguir buscando a los compañeros, a los padres y a todos aquellos que faltan para aclarar nuestra historia”, concluyó.
