El calendario nacional rinde tributo a una de las figuras militares estratégicas en la conformación del Estado argentino. Cada 17 de junio se recuerda al general salteño que lideró la llamada Guerra Gaucha y desempeñó un papel clave en la defensa del territorio argentino frente a las fuerzas realistas. Su figura es homenajeada con un feriado nacional trasladable.
El reconocimiento institucional a su trayectoria se asienta sobre la base de su resistencia en la frontera norte. El 17 de junio se conmemora el Paso a la Inmortalidad del General Don Martín Miguel de Güemes, uno de los protagonistas de la lucha por la Independencia argentina. La fecha recuerda el fallecimiento del militar y político salteño, ocurrido en 1821, y reconoce su aporte en la defensa del territorio nacional junto a las milicias gauchas conocidas como Los Infernales.
Con respecto al impacto civil y la organización del calendario de jornadas no laborables, las normativas vigentes contemplan su adaptabilidad turística. Aunque la conmemoración corresponde al 17 de junio, el feriado nacional es trasladable y suele moverse al lunes más cercano para conformar fines de semana largos.
Orígenes y primeras acciones militares
El origen social del caudillo del norte marcó el inicio de una temprana carrera en las armas que luego resultaría determinante para los intereses patriotas. Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte nació el 8 de febrero de 1785 en la ciudad de Salta. Proveniente de una familia acomodada, recibió formación militar desde joven y a los 14 años ingresó al Regimiento Fijo de Infantería.
Su bautismo de fuego y sus primeras intervenciones destacadas tuvieron lugar en el principal puerto del virreinato durante los conflictos contra las tropas de la corona británica. Durante las Invasiones Inglesas participó en la Reconquista de Buenos Aires bajo las órdenes de Santiago de Liniers. Uno de los episodios más recordados de esa etapa fue la captura del barco británico Justine, que había quedado encallado en las orillas del Río de la Plata.
Su papel en la Guerra de la Independencia
El estallido revolucionario en la capital supuso la necesidad de asegurar las fronteras interiores, escenario donde el líder salteño consolidaría su poder político y militar a base de tácticas de guerrilla. Tras la Revolución de Mayo, en 1810, fue enviado al Alto Perú para incorporarse al Ejército del Norte. En ese contexto asumió el liderazgo de un escuadrón de gauchos y comenzó a consolidarse como una figura central de la denominada Guerra Gaucha.
El éxito de sus campañas tempranas consolidó su legitimidad popular, permitiéndole alcanzar la conducción institucional de su provincia natal en un período crítico de guerra civil y exterior. Ese mismo año participó en la Batalla de Suipacha, librada el 7 de noviembre, una de las primeras victorias de las fuerzas patriotas. Su capacidad de conducción le permitió ganar el respaldo de la población local y, con el tiempo, fue elegido como el primer gobernador de la provincia de Salta, cargo que ejerció hasta 1821.
De esta manera, la historiografía oficial resalta la contención ejercida por sus milicias como un factor indispensable para los planes libertadores globales. Güemes es considerado una figura fundamental en el proceso independentista por las estrategias que implementó para contener el avance de las fuerzas españolas en el norte del actual territorio argentino.
La emboscada y su fallecimiento
El desenlace de la vida del general estuvo marcado por la traición interna y el avance de las facciones colaboracionistas con la causa monárquica. Los hechos que dieron origen a la conmemoración se remontan al 7 de junio de 1821. Mientras se encontraba en la casa de su hermana, Magdalena “Macacha” Güemes de Tejada, recibió información sobre un ataque contra la ciudad de Salta encabezado por José María Valdés, un coronel salteño que actuaba bajo las órdenes de las fuerzas realistas.
El intento de repeler la incursión enemiga culminó en una herida fatal que apuró el fin de sus días en el campamento patriota. Al dirigirse hacia el lugar, Güemes fue sorprendido por una emboscada y recibió un disparo en la espalda. Permaneció herido durante diez días hasta que falleció el 17 de junio de 1821, a los 36 años.
Antes de su deceso, el jefe de Los Infernales legó un mensaje de resistencia y confianza hacia las tropas civiles que custodiaban la soberanía norteña. Entre las frases atribuidas a sus últimos momentos se destacan sus palabras dirigidas a sus seguidores: “Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo, porque sé que tras de mí quedan ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas”.
Reconocimientos institucionales post mortem
Las distinciones legales hacia su memoria fueron promulgadas en el plano legislativo hacia fines del siglo XX y principios del XXI, dotándolo de un estatus formal de máxima relevancia. En 1999, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 25.172, que estableció el 17 de junio como el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana en homenaje a Güemes.
Asimismo, normativas subsiguientes profundizaron el rango del prócer dentro de las estructuras de las fuerzas de seguridad del Estado. Posteriormente, el 22 de agosto de 2006, se aprobó la Ley 26.125, mediante la cual fue declarado Héroe de la Nación Argentina y Numen Tutelar de la Gendarmería Nacional.
