Giro macabro en Comodoro: dictan prisión preventiva al nuevo detenido por el doble crimen e investigan la pista de sicarios.
La causa por el brutal doble homicidio de Rodrigo Nieves y Agustina Asencio, acontecido el pasado 22 de abril en el barrio Pueyrredón de Comodoro Rivadavia, sumó este viernes un capítulo determinante que recalienta el panorama judicial. Durante una audiencia realizada este mediodía, la Justicia formalizó la imputación y dictó la prisión preventiva para el nuevo detenido, Lucas Gabriel Rojas, abriendo las puertas a una trama criminal mucho más profunda y oscura de lo previsto.
En diálogo con la prensa, el fiscal general Julio Puentes confirmó que la investigación permanece estrictamente abierta, adelantó que el expediente podría ser declarado como «causa compleja» y lanzó una fuerte advertencia: no se descarta la existencia de autores intelectuales ni la concreción de nuevos arrestos en las próximas horas.
La pista del video que acorraló al nuevo imputado
Lucas Gabriel Rojas fue imputado formalmente por el delito de doble homicidio agravado por el uso de arma de fuego, una calificación legal de extrema gravedad cuya escala penal oscila entre los 10 años y ocho meses y los 33 años de prisión efectiva.
El avance definitivo sobre Rojas —quien había sido arrestado el jueves tras siete allanamientos simultáneos de la Brigada de Investigaciones— se logró gracias al minucioso análisis de cámaras de seguridad y registros fílmicos del lugar del ataque:
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Identificación clave: Los peritos lograron ponerle nombre y apellido a la segunda silueta que aparecía en las filmaciones de la madrugada del crimen.
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Los presuntos tiradores: Para el Ministerio Público Fiscal, los dos ejecutores materiales que emboscaron a las víctimas están identificados: uno es Nadir Vera y el otro es el recientemente imputado Lucas Rojas.
Una pericia científica que descartó al primer sospechoso
El fiscal Puentes también brindó detalles sobre el sorpresivo giro que sufrió la causa semanas atrás, cuando se determinó la inmediata liberación y sobreseimiento de Eric Encina, uno de los primeros jóvenes apuntados por la policía como presunto partícipe.
El descarte de Encina no fue azaroso, sino el resultado de una contundente pericia escopométrica. Este estudio científico de alta precisión comparó las características físicas y antropométricas del sospechoso con las imágenes captadas por las cámaras de seguridad durante la balacera, determinando de forma fehaciente que Encina no guardaba ninguna relación con los atacantes del video, obligando a los investigadores a recalibrar la búsqueda hacia el verdadero sospechoso.
Las hipótesis del horror: ¿Ajuste de cuentas o sicariato?
Lejos de dar por cerrado el caso con las detenciones de Vera y Rojas, las líneas de investigación criminal de la Fiscalía apuntan ahora a desenterrar el verdadero móvil del doble asesinato, manejando dos hipótesis de extrema gravedad institucional para la región.
Por un lado, se analiza un ajuste de cuentas derivado de sangrientos conflictos previos entre bandas de la zona. Por el otro, toma fuerza la posibilidad de un crimen por encargo ejecutado por asesinos a sueldo.
“El Ministerio Público Fiscal tiene la hipótesis de que lo hayan mandado a matar y ellos hayan actuado como sicarios. Se puede llegar a tener más implicados en este caso, como personas que hayan mandado a matar a esta persona”, disparó el fiscal Julio Puentes, apuntando de forma directa a la existencia de un autor intelectual.
Las armas bajo la lupa y la extracción de datos celulares
La reconstrucción balística de la balacera en el barrio Pueyrredón es otra de las piezas clave del rompecabezas regional. Puentes confirmó que una de las armas homicidas ya fue peritada con éxito tras haber sido secuestrada en un procedimiento policial paralelo apenas 48 horas después del doble crimen: el examen balístico confirmó que de ese cañón partieron cinco de los disparos fatales.
Sin embargo, los peritos avanzan a contrarreloj para determinar el rol de una segunda arma calibre .40 que habría sido utilizada en la emboscada. Aunque los investigadores ya tienen en su poder una pistola de esa potencia secuestrada en los últimos operativos, aún se aguardan los resultados de los laboratorios forenses.
La gran apuesta de la Fiscalía para descabezar la presunta estructura criminal descansa ahora en la extracción y apertura de los teléfonos celulares incautados a los sospechosos, un cruce de llamadas y mensajes que promete revelar quién dio la orden de jalar el gatillo aquella trágica madrugada de abril.
