El ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, Pablo Quirno, desestimó de manera drástica la posibilidad de una ruptura en los vínculos diplomáticos con Brasil tras los cruces verbales entre el presidente Javier Milei y su par Luiz Inácio Lula da Silva
El diplomático aseguró que desde la gestión argentina «no llevamos esto al plano institucional» y encuadró el conflicto dentro de una contienda de carácter estrictamente ideológico y electoral.
Las aclaraciones del titular del Palacio San Martín surgen luego de la tensión generada por la presencia de Milei en un acto político en territorio brasileño y las posteriores respuestas vertidas por altos funcionarios de Brasilia.
Respuesta a los señalamientos de Brasilia y estatus del embajador
En declaraciones radiales, Quirno se refirió a las apreciaciones del vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, quien había afirmado que la postura del jefe de Estado argentino perjudicaba a la población local. Al respecto, el canciller sostuvo que se trata de «juicios de valor» y argumentó que, si bien la administración nacional no coincide con el rumbo político trazado por Lula da Silva, la Argentina respeta las decisiones soberanas del país vecino.
Asimismo, el diplomático se refirió al llamado a consultas formulado por la cancillería de Itamaraty hacia el embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, expresando el deseo del Gobierno argentino de que el representante retorne a su sede diplomática en el menor tiempo posible.
Alineamiento internacional y agenda de política exterior
Al analizar el escenario geopolítico, el canciller reivindicó el liderazgo del presidente Milei dentro del plano regional e internacional, asociándolo a la consolidación de administraciones afines a las ideas de la libertad en el continente.
Finalmente, Quirno ratificó el carácter prioritario de la alianza estratégica establecida con los Estados Unidos, sustentada en la convergencia ideológica y el vínculo personal entre Javier Milei y Donald Trump.
