La crisis geopolítica en el Golfo Pérsico alcanzó un punto de extrema gravedad y peligro de conflicto a gran escala
Este martes, el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) confirmó que dos buques petroleros de su bandera fueron alcanzados por misiles de crucero disparados por fuerzas de Irán mientras navegaban por el Estrecho de Ormuz, en aguas territoriales pertenecientes a Omán. El ataque militar directo provocó la muerte de un tripulante y dejó a otras ocho personas heridas, desatando el repudio internacional.
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Agencia de Noticias de Emiratos y procesados por la Agencia Noticias Argentinas, las embarcaciones civiles atacadas fueron identificadas como los buques tanques Mombasa y Al Bahiyah. Ambas estructuras comerciales se encontraban transitando la estratégica ruta del paso sur del estrecho cuando fueron impactadas de forma sucesiva por los proyectiles guiados.
Víctimas extranjeras e importantes daños materiales
La agresión bélica sobre las embarcaciones de transporte de hidrocarburos generó consecuencias fatales inmediatas. Como consecuencia de las explosiones, las autoridades confirmaron el fallecimiento de un tripulante de nacionalidad india a bordo del Mombasa, mientras que otros ocho operarios (seis ciudadanos indios y dos ucranianos) resultaron con heridas de diversa consideración, reportándose que cuatro de ellos se encuentran internados bajo pronóstico de extrema gravedad.
Asimismo, la cartera de defensa emiratí detalló que los impactos provocaron focos de incendio de gran magnitud y severos daños materiales en los cascos y áreas operativas de ambos buques petroleros. Las tareas de emergencia y los sistemas de supresión de las propias embarcaciones, con apoyo de patrullas regionales, lograron controlar las llamas horas más tarde, evitando un desastre ecológico por derrame de crudo en la crucial vía marítima.
EAU denuncia una violación internacional y se reserva el derecho a réplica
La reacción diplomática y militar de los Emiratos Árabes Unidos fue categórica ante lo que consideran una declaración de hostilidad abierta. En un fuerte comunicado oficial, el Ministerio de Defensa calificó el bombardeo como una «grave violación del derecho internacional que amenaza de manera directa la seguridad y la estabilidad regional». Las autoridades de Abu Dhabi sentenciaron que el país se reserva el derecho pleno a responder a esta escalada militar y que adoptarán todas las medidas necesarias para proteger su territorio, su población, sus intereses nacionales y sus activos estratégicos.
En sintonía con las áreas de defensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores emiratí emitió un pronunciamiento paralelo de condena enérgica, elevando el reclamo ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este grave incidente ocurre apenas horas después de que los ojos del mundo se posaran sobre el Estrecho de Ormuz ante las advertencias de control militar, configurando en este julio de 2026 uno de los momentos de mayor peligro para el comercio internacional de combustibles de la última década.
