El sismo político y deportivo provocado por la temprana eliminación de la Selección de Brasil en la Copa del Mundo sumó una declaración de máximo impacto institucional
El presidente brasileño, Luiz Inácio «Lula» da Silva, destruyó públicamente la actitud del plantel profesional de la Verdeamarela tras quedar fuera de competencia ante Noruega en los octavos de final, cuestionando con dureza el compromiso de los futbolistas con los colores y con los aficionados.
Durante una recorrida oficial por las instalaciones del Instituto Mauá de Tecnología en San Pablo, el mandatario de izquierda no ocultó su indignación y reveló detalles de una comunicación privada que mantuvo con el director técnico italiano Carlo Ancelotti, apuntando al nulo sentido de pertenencia de las estrellas del plantel.
Un regreso desértico en el avión oficial
La principal queja del jefe de Estado se centró en el desinterés de los futbolistas por acompañar a la delegación institucional tras el golpazo deportivo en suelo norteamericano. Lula cuestionó abiertamente que los deportistas le dieran la espalda al vuelo chárter dispuesto de manera oficial por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) para el retorno al territorio nacional.
“Le envié un mensaje a Ancelotti. Esa selección que fue con un montón de gente volvió prácticamente sola”, disparó Lula frente a los micrófonos. Con notable malestar, remató la frase con una sentencia que sacudió los principales portales brasileños: “Qué vergüenza. Solo un jugador regresó en el avión de la Selección, el resto se quedó por allá”.
Según trascendió en los reportes del scratch, el único integrante de los 26 convocados que abordó el avión oficial de regreso fue el defensor Danilo, actualmente jugador de Flamengo. El resto del plantel prefirió desvincularse de la comitiva en Estados Unidos para dar inicio inmediato a sus vacaciones o para abordar vuelos privados con destino a las ligas europeas donde militan, evitando dar la cara ante la torcida en su propio país en este mes de julio de 2026.
Ironías con robots y una sequía que llegará a los 28 años
En medio de su alocución, el presidente apeló a la ironía y el humor para graficar el pobre nivel futbolístico exhibido en el certamen ecuménico. Relató que, al observar el funcionamiento de un brazo robótico en el instituto tecnológico, le escribió en tono de broma a Ancelotti para sugerirle su incorporación al equipo: «Le dije que corría más que Mbappé y Haaland», bromeó ante los presentes.
Sin embargo, detrás del humor se esconde una crisis profunda en el país del futebol. Al trazar un paralelismo, Lula remarcó la falta de empatía del grupo: “Si hubiéramos ganado la Copa, todos estarían bailando acá”. Con la frustración a flor de piel tras la sorpresiva derrota frente al combinado de Noruega, el gigante sudamericano prolongará su malaria histórica, sabiendo que arribará a la Copa del Mundo de 2030 arrastrando una pesada sequía de 28 años sin levantar el trofeo más preciado, sumiendo el proyecto de Ancelotti en un mar de dudas.
