El canciller argentino, Pablo Quirno, buscó bajar el tono del conflicto diplomático con Brasil y le envió un mensaje directo al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Tras la decisión de Brasilia de llamar a consultas al embajador Julio Bitelli —un paso formal de queja y disconformidad tras los cruces verbales del presidente Javier Milei—, el jefe de la diplomacia argentina aseguró que las diferencias se limitan estrictamente al plano ideológico y descartó cualquier afectación al vínculo bilateral.
“Esperamos que el embajador brasileño, Julio Bitelli, retorne a la Argentina”, expresó Quirno, remarcando que desde Balcarce 50 tienen “la más alta estima” por el diplomático y que confían en que reasuma sus funciones lo antes posible “para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral” entre ambas naciones.
Separación entre la agenda política y las relaciones institucionales
En declaraciones a Radio Mitre, el ministro de Relaciones Exteriores enfatizó que la administración argentina evita escalar el entredicho al terreno de los Estados y diferenció las posiciones partidarias de las relaciones de gobierno a gobierno.
“De nuestro lado, no hay chance de que se rompan las relaciones”, remarcó Quirno de forma contundente al referirse a la relación con el principal socio comercial del país.
El titular del Palacio San Martín detalló además que existe “una diferencia muy grande del lado de Argentina, que no elevó este tema a nivel institucional”, subrayando la postura oficial:
“Separamos lo que es el carril político y el ideológico del carril institucional. Nosotros tuvimos episodios de esta naturaleza a los cuales no respondimos, ni vamos a responder a las declaraciones de Lula y sus funcionarios”, afirmó.
El origen del cruce y las diferencias ideológicas
La tensión diplomática escaló luego de que el presidente Javier Milei participara en Brasil del acto de lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro— para las elecciones de octubre, espacio donde el mandatario libertario tildó a Lula de “ladrón” y “presidiario”.
Al respecto, Quirno llamó a poner en contexto la relación entre ambos líderes y circunscribir las declaraciones a la confrontación de modelos políticos:
“Tenemos que enmarcar este episodio en una serie de episodios que vienen ocurriendo entre Brasil y la Argentina por diferencias políticas, ideológicas, que tienen Milei y Lula; nosotros vemos el mundo de una manera totalmente diferente al de él”, explicó el Canciller.
En esa línea, minimizó el alcance del acto al señalar que “el Presidente participó de un acto partidario, evidentemente apoya a la familia Bolsonaro en Brasil”, añadiendo que “no vale la pena entrar en la situación de ‘quién dijo esto, quién dijo lo otro’“.
El antecedente de los procesos electorales
Finalmente, Quirno recordó que los roces de carácter ideológico entre las administraciones de Buenos Aires y Brasilia no son inéditos y tienen antecedentes en mandatos previos.
“Acá pasamos del ‘no se puede influenciar en las campañas electorales de cada país’, y Brasil lo hizo. Olvidémonos de este gobierno, en su momento también se llevaron mal los gobiernos de Alberto Fernández y de Bolsonaro, evidentemente hay una diferencia ideológica muy marcada”, concluyó el jefe de la diplomacia.
