Una profunda atmósfera de emoción, respeto y orgullo comunitario se vivió en el Aeropuerto El Tehuelche de esta ciudad
Los integrantes del contingente de CEPA Argentina (Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios), quienes formaron parte del operativo internacional de búsqueda y rescate tras los devastadores terremotos en Venezuela, regresaron a la provincia de Chubut este domingo y fueron recibidos con una cálida y masiva bienvenida.
Familiares, amigos, compañeros de la fuerza, vecinos en general y miembros de la comunidad venezolana residente en la región se congregaron en la terminal aérea con banderas, pancartas y aplausos cerrados para honrar a los socorristas Pamela Moore Brunt, Zaida Talín, Lucas Álvarez, Kevin Guevara y Esteban Pacheco (tres de ellos oriundos de Puerto Madryn y dos de la vecina localidad de Trelew). Los rescatistas compartieron sus primeras precisiones sobre una misión humanitaria que calificaron unánimemente como una de las experiencias más intensas y movilizantes de sus vidas.
Resiliencia y hermandad en medio de la tragedia
En diálogo con los medios locales, los brigadistas patagónicos expresaron el fuerte impacto emocional que significó la experiencia en el terreno. «Fue duro, fue fuerte. Recién ahora estamos bajando un poco todo lo que vivimos. Nos emociona volver a ver a nuestros compañeros de filial y estar nuevamente en casa», manifestaron. Asimismo, destacaron de forma especial la enorme calidez y generosidad del pueblo venezolano para con las brigadas extranjeras, aun en el contexto de haber perdido la totalidad de sus bienes.
Los voluntarios relataron anécdotas conmovedoras sobre la resiliencia local, señalando que mientras realizaban remoción técnica de estructuras colapsadas, los propios damnificados se acercaban para proveerles agua o incluso para mantenerlos informados sobre las alternativas de los partidos de la Selección argentina en la Copa del Mundo. «Ellos estaban buscando recuperar a sus familiares y aun así se preocupaban por nosotros. Eso habla de la enorme fortaleza y el corazón que tiene ese pueblo», recordaron conmovidos.
Jornadas extremas de labor y contención profesional
El despliegue operativo de la delegación chubutense en el país caribeño se extendió de manera ininterrumpida por ocho días, con jornadas de trabajo físico extremo que promediaron entre las 12 y 14 horas diarias. Las tareas se centraron en la localización técnica de personas con vida entre las estructuras colapsadas y, en las instancias finales, en la dolorosa recuperación de víctimas fatales para brindar alivio y paz a los grupos familiares.
«Cuando levantamos el último bloque de hormigón encontramos a dos nenas abrazadas. El hombre que estaba trabajando codo a codo junto a nosotros removiendo los escombros nos miró y nos dijo: ‘Listo, ellas son mis hijas’. Habíamos estado paleando junto a ese padre sin saberlo. Fue uno de los momentos más duros que nos tocó afrontar», relató con visible emoción la socorrista Pamela Moore Brunt.
Para mitigar el severo desgaste físico y el estrés postraumático propio de estas catástrofes derivadas de sismos, el contingente contó en todo momento con el soporte interno de profesionales de la salud y una psicóloga especializada en emergencias.
Tras este hito humanitario en este mes de julio de 2026, las autoridades de CEPA Argentina —institución civil que nuclea a 14 filiales en todo el país— ratificaron el compromiso absoluto de continuar profundizando los planes de capacitación técnica y reponer el equipamiento de protección que resultó deteriorado en las zonas de desastre, garantizando su disponibilidad operativa para responder ante contingencias climáticas o estructurales tanto en la Patagonia como ante cualquier requerimiento internacional.
