El Gobierno resta importancia a los cruces con Villarruel pero admite cautela ante el escenario electoral de 2027.
A pesar de que el calendario electoral aún se encuentra lejano, la dinámica política argentina comienza a estructurarse con la mira puesta en 2027. En este escenario, la Casa Rosada analiza los movimientos y posibles riesgos que podrían disputarle la base electoral a Javier Milei, bajándole el tono a las recientes tensiones desatadas en torno a la vicepresidenta Victoria Villarruel y las candidaturas opositoras o aliadas.
Cruces con la Vicepresidenta y la lectura oficial
Los cortocircuitos escalaron luego de que Villarruel cuestionara públicamente al mandatario nacional y hablara de «persecuciones imaginarias», lo que generó una reacción en cadena de diversos funcionarios del oficialismo —como el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la referente del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich— sugiriendo que debería dar un paso al costado.
Sin embargo, desde el entorno presidencial relativizaron la contundencia de tales pedidos de renuncia y aclararon que “no fue algo literal, sino una forma de decir que debería dar un paso al costado si va a trabajar en contra del Gobierno”, minimizando además la existencia de una estrategia comunicacional planificada detrás de las declaraciones.
Si bien algunos funcionarios consideran incierto el impacto que estos cruces tendrán en la imagen pública de la titular del Senado, dentro del espacio libertario reconocen que una eventual postulación suya “potencialmente es riesgosa”, ya que podría restarle caudal al electorado conservador y de centro-derecha, sectores donde la Vicepresidenta ha cosechado guiños de dirigentes peronistas no kirchneristas y referentes legislativos.
La interna del PRO y las alternativas de centro-derecha
En paralelo, la estrategia de la Casa Rosada contempla la aparición de nuevos contendientes dentro del espectro opositor y aliado. En las filas libertarias sostienen que Milei representa la “versión original” para los votantes liberales y conservadores, aunque admiten que la fragmentación de la oferta política de centro a derecha fragmenta inevitablemente los votos.
Uno de los frentes abiertos se ubica dentro de su principal aliado legislativo, el PRO, tras la postulación presidencial del economista Hernán Lacunza. Mientras el sector vinculado a Mauricio Macri defiende el derecho a competir dentro del espacio, otros dirigentes se muestran críticos, vinculando el lanzamiento a una estrategia de negociación territorial de cara a los comicios en la Ciudad de Buenos Aires.
Por su parte, mientras el peronismo transita su propia reconfiguración de liderazgos entre el kirchnerismo y los intendentes, el oficialismo define sus prioridades de cara a un eventual segundo mandato, con nombres sobre la mesa para acompañar al Presidente en la fórmula y la premisa de mantener blindado el rumbo económico e institucional.
