Un escenario de máxima tensión económica y marcados contrapuntos públicos derivó en un cruce clave entre el Poder Ejecutivo y la cúpula empresarial.
En medio de un sombrío panorama para la actividad manufacturera nacional, las autoridades del Gobierno mantuvieron una reunión de urgencia con la mesa directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA). La cumbre buscó encauzar la relación institucional y abordar el crítico momento por el que transitan las empresas, especialmente las pequeñas y medianas del país.
Diálogo en Casa Rosada y reclamos urgentes para salvar a las PyMEs
El cónclave contó con una nutrida comitiva por parte del sector privado: estuvo encabezado por el titular de la UIA, Martín Rappallini, junto a David Uriburu (vicepresidente de Desarrollo Industrial), Rodrigo Pérez Graziano (vicepresidente sectorial), Eduardo Nougués (secretario) y Laura Bermúdez (directora ejecutiva). Por el lado del oficialismo, asistieron el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, y la subsecretaria de Industria y Economía del Conocimiento, Daniela Ramos.
Los representantes de la industria expresaron que «hubo buena receptividad» por parte de los funcionarios nacionales. Durante el intercambio, los dirigentes fabriles insistieron con un paquete integral de propuestas en materia fiscal, energética y crediticia orientadas a dar alivio financiero a las PyMEs. Además, desde la UIA valoraron la convocatoria oficial a las denominadas «Rondas de Negocios RIGI» impulsadas por el Ministerio de Economía para conectar grandes inversiones con proveedores locales.
Números en rojo: desplome fabril y capacidad instalada en mínimos
La cumbre empresarial se desarrolló en un entorno sumamente adverso para el entramado productivo. Los datos oficiales del INDEC reflejan que la industria volvió a registrar un terreno fuertemente negativo, con un derrumbe interanual del 4,9% en el mes de julio. La variación mensual mostró un panorama aún más grave al desplomarse un 5% en comparación con junio, marcando el retroceso más profundo registrado en lo que va del año y acumulando una pérdida de 2,6% en los primeros siete meses de 2026.
En la misma línea, la utilización de la capacidad instalada fabril cayó por debajo de la barrera del 60%, situándose en apenas un 58,2% durante julio. Con este resultado, el indicador completó todo el período enero-julio sin poder superar ese piso crítico, debiendo remontarse hasta octubre de 2025 para encontrar un registro superior (60,9%), lo que evidencia el estancamiento de las plantas operativas en todo el país.
