Apenas 52 palabras escritas sobre una servilleta en el restaurante de La Reial Societat de Tennis Pompeia, en Montjuïc, sellaron el destino de un Lionel Messi de 13 años.
Su padre, Jorge Messi, junto a los intermediarios Horacio Gaggioli y Josep Maria Minguella, concretó en aquel improvisado papel junto a Carles Rexach, secretario técnico del Fútbol Club Barcelona, el compromiso formal para la incorporación de la «Pulga» a la cantera blaugrana.

La trastienda de aquella cumbre estuvo marcada por la incertidumbre de la familia rosarina. En el año 2000, la delicada situación económica del Barcelona generaba dudas internas para asumir el costoso tratamiento médico que requería el actual capitán de la Selección Argentina y estrella del Inter Miami.
De las dudas del club al volantazo de Carles Rexach

Las demoras en la definición del fichaje encendieron las alarmas de Jorge Messi, quien intuía que las conversaciones no avanzaban. Sin embargo, tras observar a Lionel en acción, Carles Rexach tomó la iniciativa para asegurar al futbolista rosarino.
“Jorge Messi, Fabián Soldini y yo vimos la prueba juntos. Al instante comenzó a destacar. Tocaba la pelota como nadie y, pese a que existían ciertos nervios, Lionel pronto las disipó. Fue una maravillosa experiencia. Rexach siempre dijo que al minuto de verlo ya estaba convencido y que el club lo tendría que haber fichado incluso sin él haberlo visto”, recordó años después Horacio Gaggioli sobre aquel primer contacto en España.
El propio Rexach relató el momento de tensión que precipitó la firma del célebre documento improvisado: “Jorge pensaba que le estaban mareando. Pasaban los días y no se hacía nada. Yo no estaba y no sé exactamente cómo fueron las cosas, pero cuando decidí que nos lo quedábamos, Jorge ya no lo tenía nada claro. Supongo que no se fiaba. Parecía tan desesperado que una noche, estando junto a Minguella y Horacio en el club de tenis Pompeya, hablamos por teléfono y me dijo: ‘Si esto no se arregla pronto nos vamos. Tengo que volver a Buenos Aires y no veo nada’. Entonces es cuando, sobre la marcha, lo decidí todo”.
Para frenar una inminente partida, Rexach redactó de puño y letra la histórica declaración: “En Barcelona, a 14 de diciembre del 2000 y en presencia de los Sres. Minguella y Horacio, Carles Rexach, secretario técnico del FC Barcelona, se compromete bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra a fichar al jugador Lionel Messi siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas”.
Respecto al soporte utilizado, el exdirigente catalán explicó: “El tema de utilizar una servilleta es porque era lo único que tenía a mano. Vi que la única manera de tranquilizar a Jorge era firmando algo, dándole alguna prueba, así que pedí una servilleta a un camarero y lo escribí”. Y añadió la advertencia formulada en ese instante al padre del jugador: “Le dije a Jorge que ahí estaba mi firma y que había testigos, que con mi nombre no se jugaba y que me responsabilizaba directamente del tema, que no había más que hablar, que tuviera paciencia unos pocos días porque a Leo ya podía considerarlo jugador del Barça”.
Validez legal, el debut del crack y la subasta millonaria
A pesar de su apariencia informal, la servilleta tuvo efectos concretos. “Mis abogados dijeron que la servilleta era un papel jurídicamente válido y cambió la vida de todos. El documento está guardado en un banco de Andorra. Es un documento histórico y tiene que estar muy bien protegido. Dicho eso, hay que remarcar que al existir ese documento, el Barça envió una carta a la familia Messi para invitarles a venir a Barcelona. Joan Lacueva envió una carta de unas diez líneas diciéndoles que, en febrero de 2001, toda la familia debía viajar a Cataluña”, reveló Gaggioli.
El entonces presidente de la entidad culé, Joan Gaspart, coincidió en la valoración del gesto: “El tema de la servilleta fue una forma moral de dejarle claro a Jorge que no había nada de lo que preocuparse. Era la manera de evitar problemas o malentendidos. Oficialmente no servía de nada, pero era un paso previo a la firma del primer contrato, que lo hizo Paco Closa”.
Tras la formalización del vínculo, Messi debutó de manera competitiva el 7 de marzo de 2001 vistiendo la camiseta número 9 y convirtiendo su primer gol frente al Amposta.
Décadas después, la icónica servilleta se transformó en un objeto de culto internacional. Acercada por Gaggioli a la casa de subastas Bonhams, fue exhibida en ciudades como Londres, Nueva York y París antes de ser subastada en mayo de 2024, alcanzando una cifra cercana al millón de dólares tras salir con una base de 270.000 dólares.
En palabras de Ian Ehling, jefe de libros y manuscritos de Bonhams en Nueva York: “La servilleta, desde su anuncio de salida a subasta, atrajo la atención internacional de muchos aficionados y es uno de los objetos más interesantes que han tenido”.
