Una verdadera ola de interés sacudió al sistema financiero tras la puesta en marcha de un ambicioso mecanismo con el que el Estado busca reabrir de par en par la puerta del sueño de la casa propia.
La colocación inicial de recursos superó las expectativas oficiales y promete inyectar liquidez de forma masiva para reactivar los préstamos a largo plazo en todo el país.
El Gobierno licitó los primeros $200.000 millones para créditos
La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) concretó este lunes la primera licitación de fondos pensada para robustecer el financiamiento de créditos hipotecarios. La convocatoria cosechó un elevado nivel de demanda por parte de las entidades bancarias: las propuestas recibidas alcanzaron los $258.640.000.000, aunque finalmente se adjudicó el cupo máximo previsto de $200.000.000.000.
Se registraron 42 posturas por parte de 18 bancos participantes, resultando 13 entidades adjudicatarias. Esta medida constituye el primer tramo del programa presentado a fines de agosto por el ministro de Economía, Luis Caputo, para facilitar el acceso a la primera vivienda.
El proceso se articuló en dos tramos diferenciados: el primero, con un plazo de un año, sumó $35.570.677.389 a una tasa de UVA más un spread promedio ponderado del 2,67%. En tanto, el segundo bloque se pactó a un plazo de cinco años por un total de $164.429.322.611, aplicando una tasa de UVA más un spread promedio ponderado de 4,94%.
El rol del FGS, topes por banco y deslinde de riesgos
La meta de la cartera económica apunta a movilizar progresivamente hasta $2 billones provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) mediante subastas periódicas. A través de este fondeo de mayor aliento, los bancos ganadores deberán volcar préstamos bajo los lineamientos fijados por el Estado nacional. Para asegurar competitividad, se fijó que cada banco podrá ofertar como máximo hasta el 20% del valor total licitado en cada instancia.
Por su parte, el ministro Luis Caputo remarcó que el FGS actuará exclusivamente como proveedor de liquidez, sin asumir riesgos por los créditos que se otorguen a particulares. «No es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, ese es el trabajo de los bancos», precisó el funcionario, aclarando que corresponderá a cada entidad financiera evaluar el perfil del solicitante, otorgar los fondos y asumir la responsabilidad inherente al negocio crediticio.
