Un dramático diagnóstico sobre la coyuntura económica de los hogares argentinos quedó al descubierto tras la publicación del último Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por la consultora Zentrix.
El informe revela que, durante el mes de agosto, 7 de cada 10 argentinos debieron recurrir al endeudamiento para cubrir consumos básicos como alimentos, salud, tarifas y servicios esenciales en el marco de la gestión del presidente Javier Milei.
El estudio expone que el 65% de las personas consultadas agota la totalidad de sus ingresos ordinarios antes o al alcanzar el día 20 del mes, marcando una severa erosión en el poder adquisitivo de la población.
Tiempos de agotamiento del ingreso y brecha socioeconómica

El desglose del informe mensual elaborado por Zentrix muestra una marcada fragmentación según el nivel socioeconómico y el grupo etario. A nivel general, el 44,4% de los encuestados no logra llegar con sus haberes al día 15, mientras que un 12,2% agota su presupuesto inicial tan solo al llegar al día 5 del mes.
La brecha de clase resulta determinante en la medición: en los sectores de clase baja, el 87,6% agota sus fondos antes del día 20, en contraposición con la clase alta, donde ese indicador se reduce al 7,3%.
Asimismo, el informe analiza el sesgo generacional del fenómeno, registrando que el 83,3% de los jóvenes de entre 18 y 39 años no supera el día 20 sin quedarse sin ingresos, frente al 60,3% observado en la franja de mayores de 60 años.
«La combinación de ambas variables muestra que el fenómeno, aunque transversal, castiga con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos y a la población más joven», analiza el trabajo técnico de Zentrix.
Causas del endeudamiento y mapa de preocupaciones de la población
Al indagar sobre las razones principales que impulsan la toma de deuda familiar en agosto, el 55,6% respondió que debió endeudarse para cubrir gastos de extrema necesidad (alimentos y salud), mientras que un 20,4% lo hizo con la finalidad de abonar tarifas de servicios públicos. En menor medida, un 10,7% financió la compra de bienes durables y un 10,3% afrontó situaciones imprevistas.
A pesar de esta crisis de liquidez doméstica, la evaluación general sobre la economía nacional mantiene una ligera desaceleración en su perfil negativo respecto de los meses previos: el 59,4% de los encuestados considera la situación como mala o muy mala (una baja moderada frente al 61,8% registrado en julio). Sin embargo, esa negatividad roza el 75% al focalizarse exclusivamente en la clase baja. Por su parte, la percepción sobre la economía personal registró una leve suba en la valoración positiva, pasando del 27,2% en julio al 29,8% en agosto.
En el ranking de preocupaciones de la ciudadanía, el informe posiciona en el vértice a los ingresos y salarios (50,1%), escoltados de cerca por la incertidumbre económica (49,8%) y el desempleo (40,9%). En contraste, la inflación quedó relegada al último lugar entre las diez opciones relevadas, cosechando un 12,7%.
Finalmente, al ser consultados sobre el sentimiento que les proyectan los próximos doce meses, la mayoría de los encuestados optó por términos vinculados a la duda antes que al rechazo frontal, ubicando a la incertidumbre y la angustia al frente de las respuestas.
