El incremento constante en las altas del Monotributo combinado con la pérdida neta de puestos de trabajo formales configura un peligroso cuello de botella que impactará de manera directa en los haberes futuros.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la caída de más de 330 mil empleos registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y el aumento del 7,2% en el número de monotributistas reabrieron la discusión sobre la sostenibilidad de la seguridad social. En este escenario, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) proyecta para 2027 una reducción de 104.760 jubilados en comparación con este año.
Frente a la merma en los haberes contributivos tradicionales, el organismo prevé un incremento paralelo en los beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). Analistas del sector advierten por una inminente crisis estructural y coinciden en que la salida requiere de una masiva generación de empleo formal.
La brecha entre el aporte en relación de dependencia y el régimen simplificado
Actualmente existen 4,8 millones de monotributistas en el país, de los cuales 2,8 millones figuran como activos en el SIPA y 2,2 millones efectivamente registran aportes previsionales. La distorsión radica en la fuerte concentración en las escalas más bajas: el 55% se ubica en la Categoría A y un 78% se concentra entre las categorías A, B y C.
En diálogo con C5N, la tributarista y Coordinadora de la Comisión Pyme del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Elisabet Piacentini, detalló la asimetría que aqueja al financiamiento estatal.
«Hoy en día un sueldo bajo relación de dependencia, el empleado paga el 11 % de todo su sueldo para que vaya a la caja de jubilación, y el empleador aporta además un 16 % de ese sueldo para la caja de jubilación. Por eso es la distorsión tan grande que hay entre lo que aporta un sueldo a la caja de jubilación y un monotributista que, en las categorías más bajas, aporta apenas un uno y pico por ciento para su futura jubilación; más considerando que, de los monotributistas, el 50 % está en la Categoría A, que es la más pequeña y que tiene el menor aporte a la caja de jubilación», expuso Piacentini.
Asimismo, Piacentini analizó el marco normativo impulsado desde el Poder Ejecutivo: «El propio Gobierno promovió la mayor cantidad de monotributistas cuando creó el registro PADIN, que es el Padrón de Trabajadores Independientes, donde una persona inscripta puede a su vez tomar a tres colaboradores que son monotributistas sin tener que pagar sueldo con cargas sociales, porque se consideran trabajadores independientes». La especialista sumó también los alcances de la Ley de Modernización Laboral en el segmento de las plataformas de reparto.
Los datos de Fundación Mediterránea y las propuestas de solución
Un informe elaborado por los economistas Marcelo Capello y Martín Fiore para el IERAL de la Fundación Mediterránea arrojó conclusiones contundentes sobre la viabilidad del régimen actual.
«Si los aportes de los monotributistas formaran un fondo que se actualiza por inflación, el monto ahorrado no alcanzaría para pagar una jubilación mínima actual, ni siquiera con 40 años de actividad formal», concluyó el documento del IERAL.
El trabajo fundamentó la urgencia de una reforma no solo por las distorsiones normativas, sino por la presión del envejecimiento poblacional y la caída en la natalidad. Entre las alternativas, el IERAL sugirió reestructurar las cuotas del Monotributo, acotar su vigencia e implementar un sistema público de cuentas nocionales individuales.
Sin embargo, Piacentini calificó estas reformas como «impracticables en este momento» debido a la coyuntura del país.
«La solución a esto, que podemos vislumbrar sobre todo desde las cámaras empresariales pymes y los movimientos pymes, es una fuerte creación de empleo. Empleos genuinos, empleos que puedan aportar al sistema jubilatorio, quizás haciendo una condonación y que los nuevos puestos de trabajo aporten menos, no tengan que aportar ese 11 % más ese 16 %, que aporten menos; pero si la cantidad de puestos de trabajo se eleva en una cantidad muy importante, va a reforzar a las cajas de jubilación», propuso la referente del Consejo Profesional.
Finalmente, la especialista no descartó la necesidad de revisar los límites cronológicos del retiro: «En este momento las mujeres se jubilan con 60 años, que a nivel internacional generalmente esta edad está equilibrada a la de los hombres, llegando a una edad jubilatoria a 65 años en casi todos los países de Europa, por ejemplo».
