Una profunda marejada de inquietud recorre los pasillos del Poder Ejecutivo nacional mientras se profundizan las grietas entre el discurso triunfalista del área central del Gobierno y la dura realidad que reflejan los indicadores económicos en todo el país.
La persistente caída del consumo masivo, el desplome en los niveles de actividad y los números rojos que arroja la recaudación impositiva encendieron las alarmas en el Gabinete libertario, poniendo en jaque las promesas de recuperación e impulsando fuertes cruces entre la versión oficial y las advertencias de consultoras privadas.
Tensión oficialismo versus realidad: entre la fe de Milei y las grietas internas
Mientras el presidente Javier Milei mantiene un férreo optimismo sosteniendo que el país transita «niveles máximos de PBI» y augurando cuatro años de crecimiento ininterrumpido sin problemas de empleo, las cifras oficiales del INDEC mostraron una caída de la actividad del 2,9% en julio. Esta contradicción provocó que dentro del propio oficialismo admitan abiertamente que la microeconomía está muy golpeada a pesar del ordenamiento macroeconómico, recordando incluso que en reuniones de Gabinete el propio mandatario debió anticipar complicaciones antes de un prometido despegue.
Las estimaciones triunfalistas del ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, quien había afirmado que se aproximaban los mejores 20 meses para la Argentina, impactan de lleno contra los informes de recaudación impositiva y el persistente freno en la demanda interna. Esta situación de incertidumbre se agrava en un contexto cruzado por el conflicto universitario y# ¡Máxima alerta en el Gobierno! Advierten por una dura recersión
Una profunda preocupación domina las oficinas del Poder Ejecutivo nacional a raíz de indicadores económicos que encienden severas luces de alarma sobre el rumbo de la actividad, el desplome del consumo y las urgencias de la economía cotidiana. Mientras la máxima conducción política insiste en ratificar las bondades del programa oficialista y proyecta un futuro próspero, en los pasillos de la Casa Rosada y en el ámbito técnico privado se multiplican las advertencias sobre el complejo escenario que atraviesa la microeconomía y la inminente contracción de la producción.
El optimismo de Milei contrasta con las dudas dentro del propio Gabinete
Las últimas cifras oficiales desvelan a las autoridades nacionales. A pesar de que la actividad económica cayó un 2,9% en julio encendiendo las alarmas para el tercer trimestre, el presidente Javier Milei ratificó la orientación del plan y sostuvo recientemente ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos que el país está «en niveles máximos de PBI», proyectando «cuatro años de crecimiento» y resaltando un desempleo por debajo del 8%. En tanto, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, había anticipado que los próximos 18 a 20 meses serían «los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas».
Sin embargo, fuentes del propio Gabinete reconocen abiertamente que existen fuertes dificultades y que la microeconomía «está golpeada pese a una macro ordenada». En encuentros reservados del equipo de ministros, el propio Presidente anticipó ciertas complicaciones pero estimó un arranque importante a partir del mes de noviembre. Paralelamente, cuadros técnicos vinculados a los números de la recaudación impositiva observan con inquietud la persistente caída en las ventas y el consumo masivo.
Los analistas privados prevén una recesión técnica en el tercer trimestre
Frente al discurso oficial, los economistas de las principales consultoras privadas trazan un panorama distante del optimismo del Poder Ejecutivo. Federico Filippini (economista jefe de Adcap) señaló que se necesitarían incrementos mensuales cercanos al 3% a partir de agosto para evitar una contracción trimestral. En igual sentido, Federico González Rouco (Empiria) indicó que tras el dato de julio es muy difícil que la actividad no cierre el trimestre en terreno negativo, requiriendo un crecimiento acumulado de cerca del 6% entre agosto y septiembre.
Por su parte, Claudio Caprarulo (Analytica) advirtió que la caída de julio dejó escaso margen y convirtió a la recesión técnica en la hipótesis principal, mientras que Gonzalo Carrera (Equilibra) remarcó que la contracción profundiza la incertidumbre sobre si se trata de un fenómeno transitorio o un deterioro persistente. Finalmente, Diego Piccardo (Fundación Libertad y Progreso), aunque estimó un posible rebote entre agosto y septiembre, consideró poco probable que el tercer trimestre logre cerrar con guarismos positivos respecto al período anterior.
