La discusión por la suspensión de las PASO y el Presupuesto pone a prueba el vínculo del Gobierno nacional con los mandatarios provinciales. Los favores en el Congreso, el reclamo de fondos y el dilema de la militancia libertaria en las provincias.
La agenda parlamentaria y electoral del oficialismo ingresa en un terreno de definiciones complejas. Con la reforma política y la eventual suspensión de las PASO como ejes prioritarios del año, La Libertad Avanza enfrenta una doble tensión: negociar la gobernabilidad en el Congreso con los gobernadores provinciales o respaldar a los dirigentes libertarios territoriales que aspiran a dar la batalla en sus distritos.
“¿Qué pasa si mañana Milei dice: ‘No vamos a competir en ninguna provincia’? ¿Quién se va a quejar?”, sintetizó un dirigente de La Libertad Avanza al evaluar las dudas que recorren el armado oficialista de cara al escenario electoral.
El dilema expone posturas divergentes en la mesa política del Poder Ejecutivo, donde coexisten visiones dispares como las de Martín Menem, Patricia Bullrich y Diego Santilli sobre cómo vincularse con las gestiones subnacionales.
Los favores en el Congreso y las demandas del Presupuesto
La fortaleza del vínculo entre la Casa Rosada y los gobernadores se puso a prueba durante la última semana en la Cámara de Diputados. Gracias al repliegue de legisladores alineados con mandatarios de diverso signo —incluyendo a Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego)—, el oficialismo logró frustrar el quórum de la sesión impulsada por la oposición dura para revisar la vigencia del DNU 70/23.
Sin embargo, el respaldo provincial no representa un cheque en blanco. Con miras a un año donde la mayoría de las provincias prevé desdoblar sus comicios para desengancharse de la contienda nacional, los ejecutivos subnacionales incrementan sus exigencias. Las demandas de partidas presupuestarias, obras públicas y garantías electorales forman parte central de la negociación del Presupuesto, la otra gran batalla legislativa en agenda.
“Quedamos muy expuestos el jueves”, reconoció uno de los mandatarios presentes en el reciente encuentro del Consejo Federal de Inversiones (CFI), al aludir al costo político de haber colaborado con el quórum en una jornada marcada por las movilizaciones por el financiamiento universitario.
En ese mismo cónclave, las gestiones paralelas no se detuvieron. Dirigentes como el salteño Gustavo Sáenz mantuvieron conversaciones con operadores oficialistas para destrabar iniciativas clave para sus regiones.
“Si seguimos agregando cosas, no sale más”, le reclamó Sáenz a Diego Santilli en los pasillos del CFI, en referencia a las modificaciones introducidas a los pliegos para la privatización del Belgrano Cargas.
La encrucijada libertaria en las provincias
El choque de intereses alcanza de lleno a la estrategia política que propone Patricia Bullrich para el mapa federal. La propuesta de la ministra plantea tres escenarios diferenciados: jugar a fondo en distritos gobernados por la oposición peronista donde haya chances reales de victoria, dejar pasar en plazas donde la competencia sea desfavorable, y negociar alianzas estratégicas en territorios liderados por aliados.
Esta doctrina genera rispideces en provincias como Córdoba. El gobernador Martín Llaryora percibe el despliegue del referente libertario local, Gabriel Bornoroni, como una amenaza directa a su construcción territorial, al tiempo que recibe presiones internas de su espacio para abandonar la idea de una «tercera vía» y sumarse formalmente a la discusión del peronismo nacional, exista o no la instancia de las PASO.
Mientras los gobernadores intentan prever el nivel de acompañamiento popular del Presidente al momento de cerrar alianzas para 2027, la dirigencia libertaria del interior aguarda definiciones sobre si la conducción central habilitará el armado de listas propias o si sacrificará el territorialismo a cambio de gobernabilidad en la capital.
