Un informe de la consultora Alpes Energy proyecta que para 2032 Bolivia se convertirá en un importador neto de gas natural. Este escenario revertirá un vínculo comercial de casi dos décadas y posicionará a la formación no convencional de Vaca Muerta como un abastecedor clave en la región.
La matriz energética de América del Sur atraviesa un giro histórico. Tras casi 20 años en los que Bolivia actuó como el principal proveedor de gas natural para la Argentina, la drástica caída en la producción del país vecino y el exponencial crecimiento no convencional de Vaca Muerta perfilan un escenario inverso: Argentina podría comenzar a exportarle gas a Bolivia a partir de 2031.
Según un informe elaborado por la consultora Alpes Energy, la extracción de gas en Bolivia registró una caída acumulada del 53% en la última década, pasando de 56,6 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d) en 2016 a un promedio proyectado de 26,6 MMm³/d. La cifra representa un desplome severo respecto a su pico histórico alcanzado en 2014, cuando el país andino extraía 59,6 MMm³/d.
El salto de Vaca Muerta y el quiebre de la balanza
En contraposición al declive boliviano, la producción en la Cuenca Neuquina experimentó un crecimiento del 56% en el mismo período, impulsada por la masa no convencional de Vaca Muerta:
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Producción Neuquina: Pasó de 70,7 MMm³/d en 2016 a 110,0 MMm³/d a mediados de este año.
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Aporte no convencional: El shale y tight gas saltaron de 26,4 a 97,7 MMm³/d, pasando a representar el 89% del total de la cuenca.
Hacia el año 2031, de no mediar descubrimientos de gran escala, la extracción boliviana caerá a tan solo 15,3 MMm³/d. Frente a una demanda interna de 14 MMm³/d, la oferta apenas superará el consumo por 1,4 MMm³/d, dejando un margen operativo inviable que obligará a importar fluido. De este modo, para 2032 Bolivia pasará a ser formalmente un importador neto.
Cabe recordar que los contratos firmes por los que el país vecino abastecía a la Argentina finalizaron formalmente el pasado 18 de septiembre de 2024.
Infraestructura estratégica y el desafío estacional
Para concretar los envíos hacia Bolivia y eventualmente abastecer el mercado del sur de Brasil utilizando la red de ductos existente, la infraestructura argentina cuenta con hitos centrales:
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Reversión del Gasoducto Norte: Permite direccionar hasta 15 MMm³/d hacia las provincias del NOA y la frontera.
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Gasoducto Manuel Belgrano: Ampliará la capacidad de evacuación desde Neuquén a partir de abril de 2029.
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Antecedente técnico: En abril de 2025 se realizó con éxito una prueba piloto transportando 0,5 MMm³/d de gas argentino hacia Brasil atravesando el sistema de transporte boliviano.
A pesar de las ventajas logísticas, la consultora remarcó que el principal condicionante para consolidar contratos de largo plazo es la estacionalidad del consumo interno en la Argentina, donde la demanda invernal se multiplica. Para mantener un flujo estable hacia el mercado boliviano se requerirán inversiones continuas en capacidad de transporte, producción firme y sistemas de almacenamiento que no dependan únicamente de saldos interrumpibles de verano.
