Los resultados de la «Ley de Modernización Laboral» tras sus primeros cuatro meses de aplicación encendieron severas alarmas en el sector productivo argentino.
Un alarmante relevamiento publicado por el Instituto Argentina Grande (IAG) en la primera edición de su Monitor de la Reforma Laboral reveló que, lejos de reactivar las contrataciones registradas y dinamizar la actividad empresarial, la norma coincidió con la pérdida de 36.000 empleos formales y la persiana definitiva de 6.905 empresas en todo el país.
Colapso de firmas comerciales, pymes y récord de trabajo no registrado
El informe advierte que el deterioro del mercado laboral acumula ya 13 meses consecutivos de sangría en el sector privado, sumando 241.200 puestos de trabajo destruidos desde finales de 2023. La parálisis afectó prácticamente a todos los rubros, incluyendo sectores estratégicos como la minería, el petróleo y las finanzas, coincidiendo con las observaciones del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA respecto a la baja capacidad de absorción mano de obra en los sectores en crecimiento.
El cierre masivo de pymes alcanzó niveles históricos, acumulando 31.342 empresas desaparecidas desde el inicio del actual ciclo de gobierno, de las cuales 709 bajaron la persiana solo en el último mes relevado. El Comercio (-8.758 firmas), el Transporte (-6.915) y la Industria (-4.158) encabezan los cierres, afectando de manera crítica a 23 de las 24 provincias —siendo el Norte y Cuyo las regiones más castigadas, con la única excepción de Neuquén (+72 firmas)—. Mientras la desocupación escaló al 7,9% y la subocupación al 11,5%, la informalidad marcó un récord histórico del 45% de la EPH, superando los 6 millones de informales en todo el territorio nacional.
Caída del poder adquisitivo y el fracaso de los «incentivos» flexibilizadores
Desde el IAG remarcaron que instrumentos clave de la reforma, como el aumento del período de prueba o la implementación del banco de horas, «no parecen haber sido suficiente incentivo para que el sector privado contrate». La tasa de ingreso de nuevos trabajadores al sistema registrado tocó un piso mínimo del 1,6% sobre el total de los ocupados, mientras la precarización se canalizó a través del cuentapropismo informal, modalidad que sumó 348.000 personas en el último año.
En paralelo, la flexibilización no logró contener la erosión de los ingresos frente a la inflación. El salario del sector privado registrado acumula un desplome real del 3,7% frente al promedio registrado entre enero y noviembre de 2023, cifra que trepa al 8% si se toma en cuenta la medición con el IPC actualizado no implementado por el Ejecutivo. Por su parte, la pérdida salarial en el sector público nacional resulta devastadora, registrando una caída del 37,8% en el mismo período.
