Un contundente análisis económico sacudió los despachos oficiales y encendió las luces de alerta entre los analistas financieros.
Según un detallado informe elaborado por la economista Marina Dal Poggetto para el IAE Business School, las proyecciones diseñadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, presentan una inconsistencia severa: al programa financiero previsto para 2027 le restarían cubrir unos US$23.300 millones. Esta cifra explica de manera clara el recelo de los inversores, la constante presión sobre el riesgo país y las recurrentes apariciones del Gobierno buscando ratificar el respaldo político y crediticio de los Estados Unidos.
Las cuentas en rojo y la congelación del bono AO29
El informe técnico remarca las serias dificultades para sostener la estrategia crediticia en un marco de tasas al alza. Las tensiones derivaron en la decisión oficial de congelar la colocación del bono AO29, al cual le restaba emitir un remanente de US5.000 millones para el año 2027. Trascendió que el propio Caputo transmitió a entidades bancarias la decisión de pausar esta vía, en una movida sobre la cual el Palacio de Hacienda prefirió no emitir comentarios.
Dal Poggetto precisó que, en los supuestos presentados en junio, el binomio conformado por el Tesoro y el Banco Central (BCRA) debía adquirir US4.900 millones el Tesoro y US 3.700 millones de caja previstos inicialmente, sumado a las trabas en el mercado doméstico por las altas tasas y los desfases entre las metas del Presupuesto y las fuentes multilaterales, el agujero de divisas se estiró hasta los US$23.300 millones, aun sin contar compromisos de 2028 ni eventuales desarmes de operaciones.
Enfriamiento de reservas, inflación en dólares y el «blindaje»
El estudio advierte además sobre el visible freno en la acumulación de divisas por parte del BCRA: tras adquirir US770 millones en agosto, la cifra cayó a US 14.500 millones en el año). Por su parte, la utilización de recursos propios del Tesoro para honrar vencimientos redujo el colchón de reservas de US 7.000 millones sobre el cierre del noveno mes.
A este cuadro se añade un dólar oficial que aumentó solo un 5% desde los comicios de octubre pasado frente a un tope superior de banda en 75.000 millones —con US$20.000 millones provenientes del Tesoro estadounidense— para intentar despejar los fantasmas de default y sostener el esquema monetario con la cuenta de capitales abierta.
