Una jornada de extrema volatilidad en los mercados financieros internacionales encendió todas las alarmas sobre el impacto directo que esta fuerte turbulencia económica tendrá en la economía cotidiana de los argentinos.
El repentino salto en las cotizaciones globales del crudo no solo altera las proyecciones de los analistas energéticos, sino que acelera de inmediato la presión sobre los costos de distribución y los precios finales de la nafta y el gasoil en todo el país.
Volatilidad extrema del precio del petróleo e impacto en exportaciones
Tras rozar un pico máximo de US 111, el barril de petroleo recorto sus inicial para ubicar se en torno a los US Esta cotización del barril de Brent representó un retroceso del 2,6%, lo que evidencia una marcada inestabilidad en el comercio energético mundial impulsada por los constantes choques geopolíticos en Medio Oriente.
La permanencia del valor del petróleo por encima de la barrera de los 100 dólares genera un doble efecto en la economía argentina: por un lado, presiona fuertemente sobre el valor de los combustibles en las estaciones de servicio, mientras que por el otro potencia los ingresos por exportaciones. De hecho, el INDEC confirmó que las ventas al exterior alcanzaron en septiembre un récord histórico de US$10.000 millones, apuntaladas por los despachos de crudo.
Inminente suba en las naftas y el rol estratégico de YPF
Frente a este escenario de cotizaciones elevadas, las distintas compañías petroleras que operan en la Argentina no descartan aplicar un nuevo incremento en los surtidores a lo largo de las próximas jornadas para no desfasar sus costos operacionales.
Sin embargo, toda la atención del sector está puesta en los movimientos de YPF, firma que concentra más del 50% del mercado de combustibles y busca atenuar el traslado directo de estos vaivenes internacionales al consumo interno para amortiguar el impacto en el bolsillo de la gente.
