Un preocupante panorama sobre la distribución de la riqueza en la economía argentina quedó al descubierto en las últimas horas.
Durante el segundo trimestre del año 2026, la participación de los trabajadores asalariados en el Valor Agregado Bruto (VAB) se posicionó en un 42,9%, siendo relegada por la tajada retenida por el sector empresarial, en un marco atravesado por el desplome del empleo registrado, la caída de horas trabajadas y un alarmante avance de la precarización laboral.
Radiografía del ingreso: empresas al frente y retroceso del salario
El informe oficial publicado por el INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso reveló que el Excedente de Explotación Bruto —asociado directamente a las ganancias del sector empresarial constituido en sociedad— se consolidó como el principal perceptor de la economía nacional al acaparar el 44,7% del VAB. Por su parte, el 13,2% restante correspondió al Ingreso Mixto Bruto (vinculado a cuentapropistas y trabajadores independientes), mientras que los impuestos netos de subsidios a la producción mostraron un saldo negativo del -0,9%.
En términos monetarios, dentro de un Producto Interno Bruto (PIB) total que alcanzó los $1.127.339.492 millones sobre un VAB anualizado de $974.263.054 millones, las estadísticas oficiales reflejan una marcada disparidad. La masa salarial anualizada —que incluye sueldos, salarios y contribuciones patronales del sector formal e informal— sumó $418.324.582 millones, quedando marcadamente por debajo de los $435.618.684 millones que retuvieron las compañías.
Caída del empleo registrado y explosión del cuentapropismo
Más allá de los valores monetarios, el mercado de trabajo formal sufrió un marcado deterioro. Si bien el total de puestos laborales en el país registró una estimación de 22.566 unidades —lo que implicó un leve incremento interanual del 0,5%—, las dinámicas internas mostraron un claro trasfondo de destrucción de empleo de calidad. Los puestos asalariados cayeron un 0,8% interanual, impulsados negativamente por una contracción del 1,4% en el segmento registrado.
El tiempo total de trabajo anualizado subió un 1,2% alcanzando las 34.034 millones de horas, pero las horas aportadas por los asalariados cayeron un 0,6%, registrando descensos tanto en el sector registrado (-0,5%) como en el informal (-0,7%). En marcado contraste, la única variable en expansión fue el segmento de los trabajadores no asalariados, quienes debieron aumentar un 6,3% sus horas trabajadas en comparación con el año anterior, confirmando que el sostenimiento de la actividad recayó mayoritariamente sobre el cuentapropismo y la precarización.
