En un movimiento histórico que lo convierte en la nación de mayor envergadura a nivel global en adoptar esta estrategia, el gobierno argentino anunció desde París la implementación de un Programa de Ciudadanía por Inversión, popularmente conocido como “pasaporte dorado”.
La iniciativa, impulsada por la administración del presidente Javier Milei, busca dinamizar la inversión extranjera directa (IED) de cara al último trimestre del año.
El esquema diseñado por el Ministerio de Economía establece mecanismos transparentes y de estricto control para aquellos ciudadanos extranjeros que elijan invertir en el país:
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Aporte directo: Un pago no reembolsable al Tesoro Nacional de US$ 350.000 para el solicitante principal. El beneficio puede extenderse al grupo familiar mediante un adicional de US$ 100.000 por el cónyuge y US$ 25.000 por cada hijo menor de 18 años (por ejemplo, una familia de cuatro integrantes podrá acceder por un total de US$ 500.000).
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Título público específico: Como alternativa, los inversores podrán optar por suscribir un título público creado exclusivamente para este fin por un valor de US$ 800.000.
Desde la cartera económica detallaron que los fondos recaudados se destinarán a robustecer la posición fiscal y financiera del Estado nacional.
Rigurosos controles y contexto macroeconómico
Frente a las especulaciones en torno a este tipo de herramientas, el ministro de Economía, Luis Caputo, remarcó que el programa contempla un proceso de evaluación exhaustivo orientado a preservar la seguridad nacional, garantizar la trazabilidad de los capitales y cumplir estrictamente con los estándares internacionales contra el lavado de dinero, alineándose con las recomendaciones de la OCDE y el GAFI.
La medida se da a conocer en un escenario donde la IED en Argentina busca recuperar terreno frente a otras economías de la región, y coincide con la reciente eliminación de topes a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros tras un fallo de la Corte Suprema. Asimismo, el anuncio se coronó en el marco de la gira presidencial en Francia, donde el gigante energético TotalEnergies confirmó una millonaria inversión por US$ 10.000 millones en el país.
Con este paso, Argentina se posiciona como el primer país del G20 y la nación más grande del mundo en ofrecer un «pasaporte dorado», proyectando captar el interés de inversores de Norteamérica, Europa y Asia en busca de un destino con alto valor cultural, calidad de vida y lejanía de los principales conflictos geopolíticos globales.
